jueves, 31 de marzo de 2016

Sobre Gustavo Bueno




Yo realmente conocí a Gustavo Bueno relativamente tarde. Primero conocí por experiencia visual propia un libro en la librería Fuentetaja de Madrid, puesto que solía curiosear en las librerías siempre y aún lo sigo haciendo, un libro de Vidal Peña, “El materialismo de Spinoza” y ello me llamó poderosamente la atención y me rompió mis prejuicios filosóficos de manual de segundo de bachillerato –por aquel entonces yo tenía 18 años- y lo que hice fue comprar tal libro  y leerlo y allí figuraba citado Bueno y su obra Ensayos Materialistas. Leído el libro adquirí los Ensayos Materialistas, era 1979, otoño. Yo conocí a Gustavo Bueno de manera fuerte, de entrada ya a través de los Ensayos Materialistas, que siempre me han parecido lo mejor de Bueno y aún lo sigo pensando así a día de hoy. Luego fueron cayendo en mis manos más libros de Bueno. Finalmente me presentaron a Bueno en 1985 en Madrid en el Ateneo cuando vino a presentar El Animal Divino. El conocer a Bueno mucho más fue en los años 1990 cuando yo ya era profesor de filosofía de instituto y me veía obligado a recurrir a Symploké para mis clases. Mi trato con Bueno se intensificó a nivel personal y teórico. A partir de 1989 ya tuve un trato más constante y fluido con Bueno y así hasta hoy. Por supuesto….he leído todos los libros de Gustavo Bueno más una multitud de artículos suyos. Además he impartido en mis clases doctrina filosófica y política de Gustavo Bueno. A partir de 1988 siendo ya por aquel entonces profesor de instituto, utilicé las ideas y materiales de Bueno en mis clases, lo que me trajo más de un problema entre el vulgo de la sociedad de las familias, entre el vulgo de los alumnos, entre el vulgo de los profesores y entre el vulgo de la administración educativa.

Lo que a mí siempre me ha impresionado más de la obra de Bueno es la ontología materialista que figura en los Ensayos Materialistas y en la Teoría del Cierre Categorial en su mayor parte. Nunca hay que olvidar que la ontología en un materialismo hiperrealista prosigue por otros medios en la gnoseología del cierre categorial, particularmente en la teoría de las categorías.

Frente a las otras filosofías de nuestro presente, Bueno desarrolla un materialismo crítico, no dogmático ni positivista ni cientificista como el de Mario Bunge o el de Ferrater Mora o corporeísta como los materialistas ateos franceses de la ilustración o los materialistas vulgares alemanes del siglo XIX  y en una época en la que ya no se componen grandes sistemas idealistas, el idealismo se refugia en las buenas intenciones kantianas o habermasianas, en el formalismo moral débil, sentimental, inconsistente y carente de sistematismo. El idealismo a día de hoy está muerto después de la fenomenología. El siglo XX ha asistido a un enérgico renacimiento de la ontología y de las ontologías materialistas sobre todo. Las filosofías empiristas y pragmatistas son muy débiles frente al materialismo filosófico de Bueno. La filosofía política es fundamentalista democrática y nada tiene que ofrecernos frente al materialismo realista de Bueno. Bueno, el materialismo filosófico no conoce rival serio y consistente y sistemático en cuestiones trascendentales humanas, políticas y éticas por lo demás.

Bueno, podemos decirlo así es el más grande filósofo español de toda la historia de la filosofía en España, tanto en latín como en español. Bueno es el único filósofo español vivo en la España de hoy. Hoy en día y desde hace ya mucho tiempo en España no se hace filosofía, sino filología filosófica de importación de Alemania, EE.UU., Francia, etc. Bueno ha construido un sistema filosófico capaz de dar respuestas a los problemas de nuestro presente y desde nuestro presente y de plantar cara en la lucha ideológica a las alternativas fundamentalistas científicas, religiosas y democráticas. Si no hubiera Bueno, no habría filosofía ahora en España.

Aproximación al Ego Trascendental en Gustavo Bueno

Gustavo Bueno distingue entre dos planos de la ontología, la ontología general presidida por M, la Idea de materia ontológico-general y la ontología especial o Mundus adspectabilis, Mi, universo, que tiene una estructura trimembre puesto que consta de tres géneros de materialidad, M1, M2 y M3. Lo complicado es ahora situar al Ego Trascendental en la ontología materialista de Gustavo Bueno. El Ego puede ser considerado un mediador entre M y Mi. Es el tercer elemento constitutivo de la ontología materialista.
"Lo que corresponde al Ser en la Ontología clásica, corresponde a la Materia en la Ontología materialista. Por consiguiente, la Idea de Materia se predicará trascendentalmente de los Géneros de Materialidad, y, por tanto, incluirá formalmente la conciencia predicativa. Designemos a esta conciencia por la letra "E". Es esencial constatar que "E" —que podemos asimilar al "Ego trascendental" de la Crítica de la razón pura— es una realidad, una actividad que, como tal, sólo puede darse en la intersección de los Tres Géneros de Materialidad especial. Por consiguiente, si la Idea de Materia se predica trascendentalmente, se predica de la conciencia predicativa, y, a través de ésta, de los diferentes géneros de Materialidad que "E" subtiende". (Ensayos materialistas, página 51).
Más adelante, Gustavo Bueno prosigue con su análisis de la Idea de Ego Trascendental y su puesto en la ontología materialista. Voy fragmentando intencionadamente el texto de Bueno para explicarme mejor. Esto está situado en las páginas 65-67 de los Ensayos materialistas.

"Así también, y en un sentido reduplicativo (porque aquí el "cierre categorial" sería por sí mismo vacío), la Idea de Materia procedente del Mundo (Mi) debe ir acompañada, en cuanto idea crítica, del esquema epistemológico de su construcción, de la actividad misma constructora: esta actividad pertenece al propio contexto de la Idea de Materia, y la designamos aquí por "E" —inicial de "Ego" o "Conciencia filosófica", no tanto "Ego psicológico" cuanto también "Ego trascendental".

El Ego, E, no es una cosa aparte de la materia. Prosigue así Gustavo Bueno:

El "Ego", por lo demás, tampoco puede ser entendido aquí —si no queremos caer en una hipóstasis metafísica— como una entidad distinta de las materialidades dadas en el Mundo. El Ego trascendental no es un "sujeto", que recibe los estímulos del Mundo objetivo; ese sujeto no existe como sustancia, fuera del mundo; porque el "Ego trascendental" es la misma práctica o ejercicio (de índole histórico-social) en la cual el Mundo se constituye como objeto.

Si utilizamos la coordinación, que más adelante discutiremos, entre los Géneros de Materialidad, M1, M2 y M3, y la noción de "clase" (en el sentido de la lógica de clases), podríamos expresar lo anterior diciendo que el Ego trascendental, en extensión, no es una entidad distinta de la reunión de esos mismos tres Géneros de Materialidad, aunque no sea por otro motivo sino porque el Ego lógico mismo es quien pone esa reunión. En ningún caso, pues, el Ego como parte del mundo puede entenderse a la manera como decimos que un árbol es parte de un bosque. Introducimos, como postulado primero de nuestra Ontología materialista, el siguiente:
Mi=(M1UM2UM3) [P. I] Este postulado, por lo demás, podría ser reivindicado como una de las evidencias centrales de la propia filosofía como "concepción del mundo", como tradición cultural. Si esto suena excesivo a algún lector, acaso convendría transformar la expresión de nuestro postulado en esta otra expresión, formalmente equivalente: [E c (M1 U M2 U M3)] /\ [(M1 U M2 U M3) c E] [P. II] para reconocer, bajo esas proposiciones, una aceptable formulación, en el plano de la Ontología general, de pensamientos tales como aquel que se contiene en el pensamiento 265 de Pascal: "en cuanto cuerpo, el espacio me absorbe como a un punto; en cuanto pensamiento, el espacio íntegro se absorbe en mi conciencia".Esta fórmula contiene, como caso particular, la siguiente:
(MICM2)A(M2CMI) que utilizaremos en Ontología especial (ver Ensayo II). No cabe confundir (MiUM2UM3) con |Mi, M3, M3}=MÍ porque la primera expresión representa al mundo de la Ontología especial como una clase de clases —una reunión de clases—, mientras que la segunda se refiere al Mundo (Mi) como una variable. Pero, teniendo en cuenta que la reunión de clases —compatible con la reducción de unas clases a otras (por ejemplo, para MiCM) y dado que entonces MiUMa^Ms, tendríamos (Mi UM2UM3)=(M2UM3)— .....podemos concluir que (M1 U M2 U M3) define a "M" como Mundo (o Materia ontológico-especial Mi ), por lo cual la expresión [P. I] se transformaría en esta otra: {E=M} [P. I"] fórmula en la que se establece la identidad entre el Ego trascendental y el Mundo, tal como aparece en el concepto de apercepción trascendental de la Crítica de la razón pura. En resolución, el Postulado primero es, en su núcleo, un postulado crítico, por cuanto establece siempre que la Idea de Materia ontológico-general (M) sólo puede comprenderse regresivamente a partir de sus contenidos (M1, M2, M3), pero en tanto que este regressus pasa precisamente por la mediación de un Ego (E), definido precisamente como el proceso o ejercicio mismo de la regresión (ejercicio que comporta la práctica social misma de la abstracción de las "cosas del mundo", las guerras y la muerte) de este conjunto de Géneros de Materialidad hacia la Idea de Materia ontológico-general. La Materia, en cuanto dada en algún Género cósmico, es decir, en cuanto "Mi", como variable cuyo campo de valores no es otro sino {M1, M2, M3), resulta así contextualizada por la propia Idea de Materia regresivamente obtenida; o, si se prefiere, esta idea está contextualizada por la Materia cósmica (Mi), en cuanto procede regresivamente de ella. Por ello, si continuamos sirviéndonos de los functores de la lógica de clases (no ya tanto referidos a las materialidades mismas cuanto a sus Ideas, por cuanto, como Ideas, estas materialidades se comportan en gran medida como clases), estableceremos nuestro segundo postulado ontológico-crítico en estos términos:
(MiCM) [P. II] que hacemos equivalente, por definición (en rigor, por simple desarrollo algebraico), a la siguiente expresión:
(Mi c:M)v (MCMi)v (Mi c M) [P. II']
Adviértase que la expresión "MiCM" contiene, precisamente, la intención regresiva de la Idea "M", respecto de los Géneros de Materialidad "M" —por tanto, no puede confundirse con su recíproca (McMi), de la que hablaremos largamente más tarde. Asimismo, tampoco cabe confundir [P. IF] con [P. I'], puesto que [P. 11'] se limita a incluir, al menos, un Género de Materialidad en la Idea de Materia, mientras que [P. I] incluye, no a cada uno dé los Géneros, sino a su suma lógica, en "E", y recíprocamente. Lo indiscutible es que, ejercitativamente, [P. 11'] supone [P. F], y recíprocamente....
Hemos determinado de este modo dos contextos de la Idea de Materia ontológica-general (M), que se nos aparecen indisociablemente vinculados a Mi, sea progresivamente (puesto que "M" se refiere a "M/' necesariamente —^la versión metafísica de esta necesidad sería la tendencia secular a construir cosmogonías, en las cuales, a partir de un "ápeiron" primordial —M—, se intenta obtener un mundo efectivo M¡), sea regresivamente (puesto que "E" es la propia constitución de la Idea general de Materia, a partir de Mi). Llamemos I al primer contexto, y II al segundo. Representaremos abreviadamente cuanto hemos dicho, de este modo: m=[M, E] n=[M, Mi]. Estos contextos son, como hemos visto, interdependientes, pero no son conceptualmente idénticos. En el contexto I la Idea de Materia M se nos presenta con un sentido más bien objetivo, óntico, podría quizá decirse, en el cual E no está tanto representado como ejercido (como cuando "óxido de hidrógeno" significaba progresivamente una de las disposiciones de los elementos). En el contexto II la idea de materia
adquiere un significado más bien crítico, en tanto que incluye la mediación de E (a la manera como cuando el concepto "óxido de hidrógeno" nos remitía regresivamente a ciertas experiencias del químico), y en donde los Mi están ejercidos más que representados. Sin embargo, el contexto I supone el II a través de E (definido por M1 U M2 U M3), y el contexto II supone III a través de M, que supone E. Por lo demás, hay situaciones en las cuales la interpretación de M en el sentido de símbolo del mundo, o símbolo de la materia ontológico-general, produce fórmulas compatibles con el materialismo. La expresión McE, p. ej., exige interpretar M en un sentido ontológico especial (Mi) si no se quiere expresar la reducción de toda materia a la materia mundana. Esta expresión, o es una expresión de la ontología especial, o es incompatible con el materialismo ontológico general (ver más adelante). Pero en EcM tanto podemos interpretar M como mundo o como materia ontológico-general, en tanto que ambas interpretaciones serían aceptables desde el punto de vista del materialismo filosófico.
Retengamos entonces por ahora que E=M y E= Mi. M se definía en función de E pero en cuanto a su momento afirmativo como E=Mi y no en su momento negativo M=¬E=Mi. También se viene a decir  y repetido luego en el Ego trascendental, 2016, pág. 36 que E= (M1 U M2 U M3). Ergo hay una conexión de E con Mi a través de la conexión citada. Por cierto, el universo está considerado como algo finito.

Diccionario de Filosofía



            Abstracción. Es tomar separadamente una característica o una propiedad de un objeto y considerarla en sí, por sí sola. La palabra significa "sacar o quitar de". Es aquella actividad intelectual que, partiendo de un todo concreto dado en la percepción, extrae y pone de relieve una propiedad inherente a ese todo. En consecuencia, hay que distinguir: 1) ese todo "de donde algo" se abstrae; 2) la propiedad o las propiedades "que" se abstraen de ese todo; y 3) lo que se ha abandonado en el resultado de la Abstracción, es decir, en el concepto abstracto, aquello de lo cual se abstrae, de lo que se prescinde.
            Accidente. Lo que se da en algo y se le puede atribuir con verdad, pero no necesariamente ni en la mayoría de los casos. Aquello que es en otro y para otro pero no es en sí.
            Acción.(praxis). En el sentido técnico, significa, no cualquier acto del hombre, sino sólo aquellos que van precedidos de deliberación y por ello expresan mejor el carácter real de la persona.
            Acto (enérgeia, entelékheia).-Potencia (dynamis). Son nociones básicas de la filosofía aristotélica. Acto es la realización de lo que está en potencia; aquello que está perfecto, cumplido, realizado, que hace ser a lo que es. Potencia es un modo de ser entre el no-ser y el ser en acto. Es capacidad de poder llegar a ser lo que en cierto modo ya es. Por eso está ordenada al acto y requiere la intervención de un ser en acto. Es lo imperfecto, lo incumplido, lo no realizado, pero en cuanto puede llegar a la perfección y la realización. Todos los entes del universo representan una mezcla de potencia y acto. Dios es el Acto Puro, es decir, el Acto sin potencia, el Acto pleno y absoluto
            Adecuacionismo. Corriente de la filosofía de la ciencia que afirma que la teoría y la experiencia mantienen entre sí relaciones de isomorfismo y adecuación. La experiencia y la teoría son paralelas. Discurren paralelamente. Una de las cuatro alternativas consideradas básicas entre las concepciones gnoseológicas de la ciencia, caracterizada, en primer lugar, por distinguir, en los cuerpos de las ciencias, una forma (lingüística, conceptual, teórica, &c.) y una materia (empírica, real, &c.), y, en segundo lugar, por definir la verdad científica como correspondencia (adaequatio) entre las construcciones formales de las ciencias y la materia empírica o real constitutiva de sus campos.
            Adopcionismo o adopcionismo ibérico. Doctrina herética de Elipando, arzobispo de Toledo, y de Félix, obispo de Urgel en la segunda mitad del siglo VIII, según la cual Cristo, por su naturaleza divina, es el verdadero hijo natural de Dios, pero, según su naturaleza humana, es solamente hijo adoptivo de Dios. Esta doctrina hérética supone un rebrotar del arrianismo en España. Arrio sostenía que Cristo era sólo un hombre. Según el adopcionismo ibérico, Cristo es hijo adoptivo de Dios. Sólo el Padre es Dios. Tal tesis estuvo muy influida por la polémica con los musulmanes en España. El Beato Santo Toribio de Liébana participó en la polémica contra Elipando por parte de la Iglesia Católica y Elipando le llamó testículo del Anticristo.
            Agnosticismo. Teoría filosófica que niega la cognoscibilidad de lo suprasensible y, por tanto, la posibilidad de la metafísica como ciencia. El agnosticismo niega la posibilidad de conocer a Dios. Según Bertrand Russell, el agnóstico es un ateo vergonzante que busca la paz y huye de la contienda ideológica con el teísmo y el deísmo. Para Gustavo Bueno, es un creyente vergonzante que le deja al creyente la posibilidad de su fe al renunciar a la lucha ideológica. Es una posición antifilosófica.
     Algoritmo. Mecanismo operatorio que tras una serie de pasos ejecutables mecánicamente produce necesariamente un resultado. Goza de decidibilidad.
            Anamórfosis. Configuración de nuevas realidades o propiedades por recombinación o refundición de realidades o propiedades ya existentes. La anamórfosis supone siempre procesos de confluencia. Ontológicamente se opone al emergentismo, al subrayar que la riqueza y pluralidad de la materia es capaz de segregar internamente nuevas determinaciones en virtud de las confluencias de sus múltiples flujos. Gnoseológicamente se opone al reduccionismo, al destacar el carácter irreductible de las nuevas realidades que cristalizan por anamórfosis. Se trata de un concepto dinámico y dialéctico, que tiene aplicación en todos los campos desde la Física a la Sociología y la Historia.
            Anámnesis. Reminiscencia o recuerdo. Hace alusión a la primera teoría platónica del conocimiento, según la cual "saber es recordar". Aquí se toma en sentido operatorio para indicar el conjunto de recuerdos activos que están influyendo, consciente o inconscientemente, en la praxis actual, bien sea de un individuo o de un grupo social, o incluso de una cultura o civilización. Su término dual es Prolepsis.
            Alma. Causa y principio del cuerpo viviente; causa en cuanto principio del movimiento mismo, en cuanto fin y entidad de los cuerpos animados. Principio vital.
            Análisis. Descomposición de un todo en sus partes simples o en sus partes integrantes, aunque no se encuentren las partes simples. Descomposición de un todo en partes.
            Analítico y Sintético. Una útil distinción hecha por Kant entre dos tipos de verdad.
            Verdades analíticas son aquellas que resultan verdaderas en virtud del significado de las palabras que contienen, independientemente de las mismas (por ejemplo "Todos los solteros carecen de esposa"); Verdades sintéticas (por ejemplo "Ningún arenque es cantante de ópera") son verdaderas o falsas de acuerdo con las circunstancias empíricas (pues podría haber arenques que actuasen en la Scala). Una de las grandes tragedias de la vida es que las verdades analíticas, pese a ser ciertas y libres de toda sospecha, apenas sirven para nada, en tanto que las verdades sintéticas, aunque son muy útiles, no siempre son verdaderas o están libres de sospecha. De hecho Kant no estaba de acuerdo con ello, pues pensaba que podría haber verdades sintéticas a priori, como ocurre por ejemplo en la geometría.
            Angular. En la teoría del espacio antropológico, eje que relaciona a los hombres con entidades no humanas, pero dotadas de inteligencia y capacidad de decisión. Una clase de estos entes son los númenes.
            Animismo. Doctrina según la cual todos los entes que conforman el universo están dotados de alma.
            Antilogía. Enunciado siempre falso, sea cual sea el valor de verdad de sus componentes.
            Antinomia. Antinomia designa un conflicto entre dos ideas o proposiciones. Específicamente se emplea "antinomia" dentro de la crítica kantiana del sistema de las Ideas cosmológicas en la "Dialéctica Trascendental de la Crítica de la Razón Pura. Kant habla de "la antinomia de la razón pura" la cual consiste en usar ideas trascendentales con el fin de obtener conocimientos relativos al mundo. Según Kant, hay cuatro antinomias de la razón pura, y cada una de ellas consiste en una "antitética de la razón pura", esto es, en un conflicto entre dos juicios dogmáticos ninguno de los cuales puede aceptarse con más razón que el otro".
            Antítesis. Negación de la Tesis. Contraposición. Víd. "Tesis".
            Antropología. Disciplina filosófica o científica que se ocupa del hombre (cf. antropológico).
            Antropomorfismo. Tendencia a representar o pensar la realidad no humana (y en especial la divina) bajo la forma humana. Proyección de cualidades típicamente humanas, a los dioses o las máquinas. Hay en este mecanismo de proyección, además, atribución explícita de intenciones y propósitos a fuerzas inanimadas o a conductas animales. El antropomorfismo se produce cuando el eje circular del espacio antropológica absorbe en su seno las relaciones típicas del eje radial y del eje angular. El antropomorfismo es así pues, un antropocentrismo.
            Apagógico. Es un razonamiento que prueba la verdad de la tesis que se afirma de forma indirecta, esto es, por la negación de las opuestas o contrarias. La prueba se realiza descartando las otras alternativas por inválidas. Es un razonamiento que muestra la verdad de la tesis que se quiere demostrar ex consequentiis.
            Apotético. Concepto relacional que sirve para designar lo que se presenta u ofrece a distancia, con evacuación de los objetos interpuestos, tanto espacial como temporalmente del sujeto operatorio. Son apotéticas las conductas de acecho de los animales, la captación de los comportamientos de otro a distancia, los planes y proyectos o fines de los sujetos humanos y, en general, toda secuencia de acciones operatorias que impliquen un distanciamiento respecto al objeto al que se refieren. Se opone a paratético.
            A priori y A posteriori. Las verdades a priori pueden ser conocidas independientemente de los hechos empíricos; las a posteriori, no.
             A priori. Significa pasar de un elemento anterior a otro posterior. En la lógica escolástica, consiste en la demostración que concluye  de la causa al efecto, de la esencia a la propiedad. En Kant es aquello que no procede de la experiencia, que es lógicamente independiente de la experiencia. Lo a priori es necesario.
            A posteriori. En general significa pasar de un elemento posterior a otro anterior (sea o no la serie temporal). En la lógica escolástica significa aquella demostración que concluye del efecto o de la propiedad (ontológicamente posterior) a la causa o esencia. En Kant es lo que procede de la experiencia o no es lógicamente independiente de ella. Lo a posteriori es contingente.
            Areté.  Virtud, excelencia.
            Arrianismo. El arrianismo niega la divinidad a Cristo como consecuencia de la negación de su unidad divina. Para Arrio el Hijo está excluído de la esfera de la divinidad, no es de naturaleza divina: sólo por gracia es llamado Dios, o sea, es Hijo adoptivo del Padre. No es consustancial (homousios) con el Padre: de aquí el nombre de anomeos (anomaioi) que se da a los arrianos rígidos; no es, pues, coeterno con el Padre, ni por ende igual a Él en dignidad. El Hijo es esencialmente una criatura, por la voluntad del Padre sacado de la nada: de aquí la denominación de exocuntienos (ex ouk ónton) que tienen los arrianos; pero su dignidad es la más alta después de Dios: por Él ha creado Dios todas las cosas. Su voluntad viene de sí sujeta a mutación: es, sin embargo, de hecho moralmente inmutable e impecable por el buen uso del libre albedrío. Su gloria es consecuencia de la santidad de su vida prevista por Dios.
            Asebeia. Ver "Impiedad".
            Ateísmo. Se entiende por ateísmo la negación teórica y práctica de la existencia de Dios. Según Gustavo Bueno, ateísmo debiera entenderse como negación de una religión o de un dios determinado de tal religión, no excluyendo la creencia en otros dioses o en otras religiones. Se puede ser ateo tanto por respecto al Dios terciario de las religiones monoteístas, como también por respecto a los dioses paganos. Esto significa que se puede ser simultáneamente ateo y piadoso o religioso o supersticioso. La negación total y no parcial o relativa de Dios y las religiones es la impiedad o asebeia. La asebeia o impiedad es la actitud filosófica de la filosofía crítica. La filosofía no conduce tanto al ateísmo (negación de una religión) cuanto a la impiedad (negación de toda religión o creencia religiosa y negación práctica y teórica de Dios). La filosofía crítica conduce a la impiedad: "No es, por tanto, en todo caso, el ateísmo, sino la asebeia lo que podría considerarse característico de la filosofía crítica, en cuanto tal, y esto dicho en términos funcionales" G. Bueno, "¿Qué es la filosofía?" 2ª edición, p. 122.
            Atributo. Según Descartes: "Y tampoco deben llamarse cualidades o modos, sino atributos, los que nunca se dan de modo diferente en las cosas creadas, como la existencia y la duración en la cosa existente y duradera." & 56 Principia. Los atributos son cualidades esenciales de la sustancia, que están en ella muy en general. La sustancia se conoce por algún atributo suyo, pues "en efecto, al percibir la presencia de algún atributo, concluimos que también está presente necesariamente alguna cosa existente, es decir, una sustancia a la que puede atribuirse aquél. Según Spinoza, "Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de una substancia como constitutivo de la esencia de la misma".
            Atributivo. En el contexto de las relaciones entre todo y parte, llámase todo atributivo al que se constituye por acumulación de partes heterogéneas que mantienen relaciones asimétricas entre sus partes y son partes atributivas las que resultan de una división física o lógica del todo en base a las diferencias más que a las semejanzas. Se opone a distributivo.
            Autologismos. Uno de los sectores del eje pragmático en la gnoseología general analítica del cierre categorial, en el que se agrupan las relaciones que todo sujeto mantiene consigo mismo en el proceso operatorio de construcción de una ciencia: vgr. recuerdos, inferencias, razonamientos privados, los recuentos de la cuarta regla de Descartes, el reconocimiento e identificación de los signos convencionales del álgebra; pero también ensayos, pruebas y toda suerte de operaciones "quirúrgicas" llevadas a cabo en solitario. Se conexiona con los dialogismos y las normas.
            Autónoma. Que puede darse a sí misma sus propias leyes. Para Kant la voluntad es autónoma, esto es, es a la vez legisladora y súbdito de sí misma. La ética kantiana, la filosofía moral de Kant es autónoma, su fundamento trascendental a priori reside en ella misma, sin referirse a fuentes exteriores o a contenidos materiales, entonces sería heterónoma. La ética kantiana es por esta razón formal y autónoma y trascendental a priori. Una conducta es ética no sólo cuando concuerda exteriormente con el imperativo categórico sino además para ser considerada autónoma necesita ser ejecutada por el mero respeto a la ley moral. Es cumplir el deber por el deber.
            Axiología. Teoría de los valores. Los valores son objetos puros o, según otros, ideas-fuerza autónomas y no determinadas social ni culturalmente que fundamentan y critican tanto los códigos jurídicos positivos como los códigos morales. Se caracterizan por su polaridad (bueno/malo; santo/profano; verdadero/falso) y por su categoricidad (son irreductibles entre sí y pueden entrar en conflicto). Constituyen una esfera independiente de la realidad entitativa o física: "los seres, son, los valores valen". Pero los valores sólo demuestran su fuerza cuando se realizan.
            Axioma. Principio que es verdadero por sí mismo y que sirve de fundamento al conocimiento científico correspondiente; es indemostrable y su verdad se impone por sí misma. Es un principio autoevidente. Axiomas son las verdades de una teoría aceptadas sin demostración.
            Axiomatización. La axiomatización de una teoría fue estudiada por Aristóteles y perfectamente plasmada en la concepción de la geometría de Euclides que nos legó en su libro “Elementos”. Según esta forma clásica, una teoría axiomática sobre una realidad es aquella que se organiza alrededor de un conjunto de conceptos primitivos, de verdades de las que se obtienen los restantes conceptos. Además existen los axiomas, unas pocas verdades generales que se aceptan como verdaderas y que no requieren ser demostradas. Todas las afirmaciones de la teoría deben estar basadas en los conceptos y los axiomas y deben deducirse de ellos. Este es el modelo de teoría axiomática de Frege.
            Base empírica y fenoménica. Aquello que se dice en las proposiciones debe tener, para los empiristas lógicos, una base que lo sostiene, y ésta debe ser empírica, hacer relación a cosas existentes, observables y que se aparecen como fenómenos a quien hace la proposición.
            Categorías. Cada uno de los géneros supremos en que se divide la realidad, según Aristóteles. Modos de ser, manifestarse y decirse el ente en Aristóteles. En Aristóteles son los géneros supremos del ser. En Kant son los conceptos puros del Entendimiento. En Aristóteles, las categorías son ontológicas, en Kant, gnoseológicas. La categoría expresa una esfera dotada de una legalidad arquitectónica propia e irreductible a la de las restantes categorías, aunque no separada de ellas, puesto que las Ideas trascendentales las atraviesan. Por tanto, las categorías de Aristóteles podrían considerarse como una reformulación de la doctrina platónica de la symploké, ejecutada por medio de la lógica de clases. Toda filosofía construye tablas de categorías con valor ontológico. Pero la noción de categoría envuelve distintos planos. Lógica y psicológicamente , la categorización implica identificación de los objetos en cuanto miembros de una clase. Gnoseológicamente, sin embargo, las categorías son cada una de las regiones que la actividad científica va demarcando en la realidad material a partir de procesos que impliquen técnicas materiales específicas previas. En este sentido preciso, una categoría es el dominio de una ciencia demarcado operatoriamente a través de un cierre categorial específico. Las categorías se diferencian de las Ideas como las ciencias de la filosofía. El materialismo filosófico reinstaura una dialéctica permanente entre categorías e Ideas al estilo de la dialéctica de Platón.
            Causa. Principio productivo de efectos; respuesta al por qué se produce algo. Hay causa eficiente, material, formal y final.
            Causa sui. Causa de sí mismo. Negativamente implica el que no debe el ser a ningún otro, independencia absoluta del ser; positivamente, es el ser cuya esencia implica su existencia, el que es causa eficiente de sí mismo. Este sentido último es el que adopta en Descartes cuando se refiere a Dios como fundamento de sí mismo. Spinoza lo adopta para definir a aquel ser cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente: "Por causa sui entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o, lo que es lo mismo, aquello cuya naturaleza sólo puede concebirse como existente".
            Causalidad.  Todo lo que acontece tiene una causa, es decir, nada de lo que acontece deja de tener una o varias causas que lo producen.
            Cierre categorial. Teoría de la ciencia gnoseológica, característica del materialismo filosófico, que atribuye a las ciencias un cierre operatorio como distintivo específico esencial, tanto para su constitución genética como para el mantenimiento de su estructura dinámica. El discurso científico es cerrado mirado desde el punto de vista del pensamiento, de las categorías científicas que lo componen. La idea de cierre tiene alcance sintáctico, operativo, oponiéndose más a amorfo o indeterminado que a aislado o clausurado; la idea de categoría tiene alcance ontológico-semántico. El proceso de cierre es un proceso objetual, porque incluye a los objetos o términos fisicalistamente dados en un campo específico; tales objetos, enclasados pluralmente (se requieren al menos dos clases de términos) mantienen entre sí relaciones constantes, que se expresan a través de reglas o leyes proposicionales (cierre proposicional). Pero, sobre todo, el cierre se instaura en el nivel de las operaciones, por cuanto toda transformación ejecutada sobre cualesquiera términos del campo, produce siempre nuevos términos incluidos en el campo original. El cierre categorial es, ante todo, un cierre operatorio y viene determinado por el sistema de operaciones características del campo. De ahí que los cierres no sean absolutos, sino parciales. Todas las ciencias pueden ampliar los dominios de sus campos incorporando nuevos términos y configuraciones vinculados operatoriamente a los primitivos y ampliando el número de sus relaciones. Cierre categorial significa:"que el cierre que investiga en las ciencias no es meramente el cierre sintáctico (p.ej. el de los sistemas axiomáticos, que es genérico o proposicional), sino, sobre todo, un cierre de las cosas mismas que son tratadas por las ciencias, en tanto que, de algún modo, son estas cosas mismas (representadas aquí por los términos simples o complejos) aquellas que pasan a formar parte de la ciencia categorial. En modo alguno podrá concebirse la ciencia, pues, como un sistema de proposiciones y, menos aún, como un lenguaje, aunque esté bien hecho. La teoría del cierre categorial quiere, con su denominación, aludir a una concepción gnoseológica que se resuelve inmediatamente en una ontología. Por ello no es una teoría lógico-formal, sino que es una doctrina lógico-material."
            Distingue Bueno entre materia y forma gnoseológica. La distinción entre teoría y experiencia se reformula en la relación materia/forma. Hay una materia propia de cada ciencia y una forma común que hace que esa diversidad lo sea de las ciencias. Esta multiplicidad busca una clasificación de las ciencias.
            Declarar sobre el contenido de la forma de las ciencias es ya adquirir compromisos con una teoría determinada de las ciencias: "por nuestra parte, nos apresuramos a decir que aquello en lo que hacemos descansar la forma de las ciencias es precisamente el proceso mismo del cierre categorial, en tanto que incluye la constitución de la verdad científica; un proceso que tiene lugar no ya en la proposición, sino en el teorema material, considerado como unidad, célula o parte formal mínima de una ciencia."
            Lo que Bueno propone es:
            "una opción circularista o, si se prefiere, es el intento de recurrir al camino circular que Aristóteles conoció ya, pero entonces como camino inviable. Según esto, la unidad de una ciencia y su distinción de otras ciencias brotará no de la materia (descripcionismo) ni de la forma constructiva (teoricismo) ni del paralelismo de ambas a la vez (adecuacionismo), sino de la construcción de partes materiales dadas según lazos circulares derivados de las propias características materiales (la identidad sintética), nexos en los que haremos consistir la forma de una ciencia y su verdad."
            Circular. En la teoría del espacio antropológico, eje en el que se despliegan las relaciones entre los individuos, grupos, clases y organizaciones que se consideran real o imaginariamente humanos. Estas relaciones circulares son complejas y se desarrollan tanto en el plano zoológico como, sobre todo, en el plano cultural y simbólico. Las relaciones  circulares determinan círculos culturales.
            Circularismo. Cualquier tendencia a concebir los sistemas (proposicionales o causales) como multiplicidades de elementos que se relacionan entre sí, no tanto según el orden lineal (de principios o consecuencias, de causas a efectos) sino según un orden circular, en el que las "consecuencias" o los "efectos" puedan desempeñar a su vez, en un momento dado, el papel de "principios" (o de causas). En la teoría del cierre categorial el término circularismo se especifica por respecto a los sistemas científicos categoriales en la medida en la cual puedan ser descompuestos en multiplicidades formales y materiales. El circularismo alude aquí a la concepción de la ciencia que concibe la unidad entre esas multiplicidades según nexos circulares y no de mera yuxtaposición ni de reducción mutua. Estrategia metacientífica que se mueve constantemente de la teoría a la experiencia y a la inversa, constituyendo así un círculo. El circularismo establece una relación dialéctica entre teoría y experiencia.
            Clase. La noción de clase es lógica. Hace referencia a un todo, a una totalidad. Las clases son todos distributivos. Hay dos tipos de clases: porfirianas/combinatorias.
            clases porfirianas. Son aquellas (i) cuyas notas o propiedades intensionales están unidas conjuntivamente y (ii) su extensión se desarrolla por repetición multiplicativa y (iii) rige entre su extensión y su intensión la ley de la relación inversa a causa de que los árboles de Porfirio que constituyen su entramado se rigen por una estricta dicotomía impuesta por la ley del tercio excluso. Puesto que las notas se dan simutáneamente, de una vez, todas copulativa o conjuntamente poseen un significado inmarcesible, que los avatares de su extensión no pueden alterar. Las clases porfirianas son rígidas, representan situaciones estáticas y tomadas en su conjunto ofrecen categorizaciones inmóviles de la realidad. Su procedimiento típico es la partición.
            clases combinatorias. Se caracterizan porque (i) las notas o propiedades de su intensión se proyectan de modo disyuntivo, (ii) las notas de la intensión se construyen y se entienden a través de la intensión como un sistema de alternativas y (iii) no hay relación inversa entre intensión y extensión. Representan clases combinatorias "la ecuación de las cónicas", "el conjunto de tiradas de la moneda en cara o cruz". En el desarrollo de las partes se tienen en cuenta simultáneamente los rasgos que aparecen y los que faltan.
            Conceptos conjugados. Pares de conceptos que surgen a la vez, de forma apareada y mutuamente referente, se presentan en un plano fenoménico y en otro esencial, tienen una historia sistemática similar y soportan alternativamente el sistema complejo de sus conexiones. Estas conexiones pueden ser metaméricas o diaméricas. Los conceptos conjugados forman una familia no muy numerosa, pero sí muy significativa gnoseológicamente: Alma/Cuerpo; Espacio/Tiempo; Conocimiento/Acción; Sujeto/Objeto; Materia/Forma; Significante/Significado; Libertad/Necesidad; Cultura/Sociedad; Base/Superestructura; Bien/Mal; Conducta/Praxis; Moral/Derecho; Contradicción/Identidad; etc. Por ejemplo, los términos Reposo/Movimiento pueden considerarse como conjugados. En efecto: el reposo, el ser inmóvil, ha sido considerado como el término reductor respecto del cual el movimiento es una pura apariencia (escuela eleática); o bien, recíprocamente, el movimiento es la única estructura real, siendo el reposo mera apariencia (Heráclito). Aristóteles representa el esquema de yuxtaposición: existe un ser inmóvil y un ser móvil (el mundo como conjunto de cosas que se mueven) que coexisten eternamente. El esquema de yuxtaposición subsiste en las formulaciones antiguas del principio de inercia. El esquema de conexión diamérico está representado por el principio de la relatividad del movimiento de Galileo y de Einstein: el reposo es una relación entre cuerpos vectorialmente equipolentes que pertenecen a un mismo sistema inercial. Si tomamos la definición relativista como esencial o estructural, las otras posiciones aparecen dadas en el plano fenoménico y precientífico. La conjugación constituye una relación de oposición que no se identifica con las oposiciones clásicas de contradicción, contrariedad, ni con meras correlaciones.
            Conceptos primarios. Son los conceptos mínimos para construir la teoría.
            Concreto. Dícese de lo real y efectivamente existente, del singular completo. En Aristóteles es la sustancia individual.
            Condiciones de verdad. Son  las condiciones bajo las cuales algo resulta ser verdad. Aunque parezca mentira, los profesionales andan enzarzados en furiosas discusiones al respecto.
            Condicionales. Las frases del tipo "si...entonces...." son los fundamentos del argumento lógico.
            Conductismo. Lo único de lo que podemos hablar de aquellos seres que tienen psique es de su comportamiento, de su conducta observable; de las mentes y de otras interioridades nada sabemos, no interesan, seguramente no las hay. Movimiento psicológico que estudia y analiza la conducta objetiva humana, prescindiendo de hipótesis sobre la conciencia o la persona y ateniéndose a los movimientos musculares o glandulares. Es un prototipo de las metodologías Alfa-operatorias en ciencias humanas. El conductismo es un reduccionismo que adopta las conductas individuales como configuraciones básicas para el análisis por oposición a la praxis.
            Confirmabilidad. Posibilidad de confirmación. Afirmar que una proposición es confirmable equivale a decir que su confirmación sería posible en ciertas circunstancias, aunque estas circunstancias no sean reales.
            Confirmación: Las leyes científicas son proposiciones universales que afirman algo de un número potencialmente infinito de instancias particulares. A causa de esto, su comprobación completa y efectiva es imposible. A causa de este hecho y del deseo de justificar que las leyes de la ciencia empírica son, pese a todo, proposiciones con significado cognitivo, los empiristas lógicos introdujeron el concepto de confirmación. Las leyes científicas no son verificables, pero pueden ser confirmadas, es decir, podemos comprobar que las leyes se cumplen para distintas instancias particulares. El grado de confirmación de una ley es la medida en que los casos particulares confirman la ley. O también, es la probabilidad de que la ley sea verdadera, si tenemos en cuenta los resultados de su comprobación en los casos particulares examinados.
            Confluencia. Proceso anamórfico de constitución, objetivación y consolidación de una realidad nueva a partir de cursos operatorios heterogéneos. En el plano histórico-cultural las confluencias producen recristalizaciones o refundiciones culturales. En el plano gnoseológico dan lugar a identidades sintéticas materiales. Las demostraciones científicas son procesos de confluencia.
            Conjunto. La noción de conjunto hace referencia en matemáticas a una totalidad. Según Zermelo, una entidad es un conjunto cuando existe una clase de la que es elemento. Por tanto, los elementos de las clases son conjuntos, con lo que las clases se sitúan en un nivel más abstracto que los conjuntos. Clase y conjunto son conceptos sinónimos y se hallan ensortijados en symploké. Las matemáticas trabajan con conjuntos y éstos son atributivos, víd. "Todo" infra. Las clases son todos distributivos y los conjuntos son todos atributivos.
            Conocimiento. El problema del conocimiento tiene una larga historia. En su poema filosófico, Parménides afirma que el mundo de los sentidos es el mundo del devenir, del engaño. Por tanto, en realidad no existe. El cambio es engaño; la verdadera realidad es sin más -sin cambios, actual, eterna, intemporal-. Sólo el nous puede comprender esta realidad; los sentidos conducen solamente a opiniones y a error. Es el primero que distingue entre nous y sentidos.
            Heráclito opinó que sólo el cambio es real; incluso que el cambio es la sustancia de las cosas. Empédocles intentó unir estas dos teorías; para él, todas las cosas se componen de partículas últimas e invariables que se asocian y se separan. El cambio es real, pero los elementos fundamentales de las cosas son invariables. Empédocles desarrolló los primeros esbozos de una teoría articulada sobre el conocimiento: las emanaciones de las cosas llegan a los sentidos a través de los poros de los órganos sensoriales; estas emanaciones constan de las mismas partículas que las cosas y las percepciones se producen si están presentes las mismas partículas en el sujeto del conocimiento.
            Los sofistas, los primeros escépticos, se apartaron de esta teoría. Las interminables discusiones de sus predecesores y la multitud de las concepciones éticas los condujeron a una relativización tanto de la ética como de la teoría del conocimiento. "El hombre es la medida de todas las cosas" dice Protágoras; puesto que hombres distintos describen a menudo el mismo suceso de modo diferente, los sofistas opinaron que los sentidos, y por tanto, el conocimiento sensible eran inseguros y subjetivos.
            Sócrates reconoció la teoría del conocimiento como problema relevante e intentó demostrar la validez universal de las normas morales.
            Platón elaboró la primera teoría completa del conocimiento en profunda dependencia respecto a su ontología. Se basa en los siguientes supuestos: a) El mundo sensible cambia sin cesar; b) el saber (episteme) (a diferencia de la opinión(doxa)) sólo puede ser de lo invariable; c) existe un mundo con realidad eterna e invariable, que se diferencia de este nuestro, mundo de apariencias efímeras. Hay, por tanto, dos órdenes de realidades: uno, invisible e invariable, y otro, visible y variable. Este es el pensamiento fundamental de toda la filosofía de Platón; se basa en la distinción de Parménides entre realidad y apariencia. El que sabe algo, sabe de algo que existe, lo que no existe es nada. Pero el que sólo opina algo, posee también un tipo de saber; no un saber verdadero y real, pero sí un saber sobre este mundo variable; saber que depende de los sentidos. El mundo de los sentidos es y no es al mismo tiempo, puesto que, por una parte, las cosas particulares participan siempre de sus cualidades opuestas y, por otra parte, el mundo está sujeto al cambio y al devenir. De todo esto deduce Platón que la opinión sólo se refiere al mundo de los sentidos, mientras que el conocimiento se dirige al mundo suprasensorial de lo invariable eterno. Sobre este punto son importantes dos tesis de Platón: a) el mundo eterno suprasensible no es el nuestro, y b) a pesar de esto, no nos es desconocido, pues para Platón está bien claro que nosotros aquí y ahora poseemos por lo menos fragmentos de un saber cierto; sabemos lo que significa "caballo", "hombre", "justicia", etc., y podemos imaginar una "justicia perfecta" o un "hombre perfecto", aunque sólo poseamos estos conocimientos por aproximaciones. Por esta razón, tenemos que haber pertenecido originalmente al mundo ideal. E incluso con nuestro alma estamos todavía unidos en parentesco con este mundo. Al venir del mundo de las formas eternas a este mundo, ya poseíamos saber, aunque lo hemos olvidado. Tenemos, por tanto, que recordar lo que ya sabíamos. Son las cosas de este mundo las que nos ayudan a este fin. El saber es un proceso de rememoración, de anámnesis.
            Desde el punto de vista lógico ésta es una teoría sobre el significado de los universales. Los universales tienen una referencia objetiva real, óntica. El significado de "caballo" es la caballidad, que no surge de ningún caballo concreto es un "ser caballo universalmente" y este ser existe independientemente de nuestra conciencia y del espacio y el tiempo, de ahí que permanezca eternamente invariable. La Idea es un arquetipo del que participan más o menos perfectamente, las cosas particulares: los seres individuales son semejantes a este ideal en diferentes grados, aunque ninguna cosa particular puede agotarlo o realizarlo plenamente. Platón habla de la participación, indicando con ella que todo ser participa de su ideal y en parte se recubre con él.
            Aristóteles rechazó la teoría platónica de la anámnesis y su teoría de las Ideas. Admitió que nosotros: a) poseemos saber; b) que nos hemos apropiado de este saber en este mundo; c) que se trata de un saber natural; y d) que es un saber sobre este mundo. Toda la experiencia sensorial conduce a un saber verdadero sobre nuestro entorno. Pero le produjo dificultades la delimitación del saber intelectual, que para Platón era universal, necesario y eterno. Pues igualmente cierto es un saber verdadero sobre este mundo, que indudablemente no es universal, necesario y eterno, sino que consta de cosas individuales, particulares, contingentes y temporales. Para resolver esta aporía, Aristóteles diferenció el concepto de realidad. En lugar de dos mundos como Platón, admitió dos tipos de realidad en este mundo y dos tipos de facultades cognoscitivas. Según esto, la psicología del conocimiento se puede formular del siguiente modo: los sentidos transmiten un saber cierto sobre la cosa individual; pero solamente de sus accidentes, es decir, de aquellos aspectos que pueden cambiar. El objeto permanece igual. Sin embargo, la razón nos permite conocer el objeto en cuanto tal; la naturaleza universal del objeto perdura a lo largo de todos los cambios accidentales a los que aquél está expuesto. Los dos tipos de realidad, sustancial y accidental, forman de este modo una alternativa aceptable para los dos mundos de Platón. Toda cosa individual existente es la realización de una sustancia invariable y, al mismo tiempo, la concreción de tal sustancia con un número variable de accidentes. En la experiencia de los sentidos sólo se dan inmediatamente los accidentes. La esencia inteligible de la cosa individual no es un dato sensorial.
            Aristóteles creía que entre el objeto de nuestro conocimiento y nuestro conocimiento de la esencia existe una relación parecida a la relación que hay entre la cosa corpórea perceptible y nuestra percepción adecuada. Las cosas individuales de este mundo no pueden ser, sin más, objeto del conocimiento de la esencia. Para poderlos conocer tienen que ser transformados, ante todo, en inteligibles. Esta conversión la hace el entendimiento activo, abstrayendo los aspectos universales e inteligibles de las particularidades individualizantes. Y si este entendimiento tiene ante sí algo cognoscible es porque puede llegar , del mismo modo que los sentidos, hasta el conocimiento del objeto , en cuanto entendimiento pasivo. Sobre el problema del origen y de la validez del conocimiento científico, Aristóteles estuvo influido por la concepción platónica, según la cual todo conocimiento se basa en un saber preexistente; pero no admitió que este saber se haya adquirido antes del nacimiento; intentó resolver este problema propiamente con la formulación de una lógica científica. Del mismo modo que el entendimiento abstrae el concepto universal de lo particular sensible, puede lograr también el principio universal a partir de observaciones concretas de los sentidos. A este proceso lo llama inducción.
            Tanto Platón como Aristóteles admitieron que el hombre tiene acceso a la verdad. Para Aristóteles era particularmente una verdad sobre las cosas: una cualidad objetiva por la que el entendimiento puede lograr conocimiento. Esta verdad se capta descubriendo lo universal en lo particular. La pregunta por la naturaleza y el grado de este universal llevará  más tarde a insistentes controversias.
            Tomás de Aquino formuló una extensa teoría sobre la formación del concepto: todo lo que es, es cognoscible. El conocimiento comienza con la percepción de los sentidos, que es absolutamente cierta respecto de su propio objeto. Pero en cuanto juzgamos sobre esta experiencia de los sentidos, podemos errar. Los sentidos nos ofrecen sus datos, y sobre ellos los sentidos internos -el poder de la imaginación, del sentido y de la memoria- construyen, activamente a veces y en ciertas circunstancias muy complejas, imágenes sensibles (phantasmata) de las que luego abstraemos el concepto. Para este fin, en primer lugar, el entendimiento agente despoja de la materia de su individualidad a los datos de los sentidos, en virtud de lo cual se hace visible lo universal, que luego es captado por el entendimiento pasivo. El entendimiento pasivo conoce una vez que capta el contenido abstraído, haciéndolo universal en sentido estricto cuando se refiere a él como afirmable de muchas cosas individuales.
            R. Descartes enseña que entre la res cogitans y la res extensa existe una interacción recíproca. Las sensaciones significan, pues, la toma de conciencia de los cambios del cuerpo, es decir, solamente de los cambios físicos. Descartes tiene que introducir la teoría de las ideas innatas. A través de ellas infunde Dios el saber en nuestro espíritu, garantizando la objetividad de los conocimientos. La verdad es la certeza subjetiva de mi ego, de mi cogito. A partir de ahí, por deducción se extraen todas las demás conclusiones teóricas. El conocimiento fundamentalmente, es intuición y deducción intelectuales. La experiencia es un conocimiento vago.
            J. Locke hizo una dura crítica a Descartes. Para Locke, todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia de los sentidos; sólo tienen validez aquellas ideas que puedan reducirse a la experiencia de los sentidos. El espíritu es, originariamente, un papel en blanco (tabula rasa), sin ningún saber. Sólo partiendo de la experiencia logra saber el espíritu.
            Todo nuestro conocimiento se origina en la percepción externa combinada con la reflexión interna. Unas ideas son simples y otras compuestas. Unas son semejantes a su fuente y otras "no tienen más semejanza con la cosa real existente fuera de nosotros que la que tienen con las ideas los nombres que les asignamos para representarlas y para suscitarlas en la conciencia" (Essay on human Understanding I.2c.8 & 7). El conocimiento se hace subjetivo, pues Locke sostiene expresamente que sólo conocemos nuestras propias ideas, nuestros propios contenidos de conciencia, en total oposición a la concepción escolástica. Puso así los cimientos del idealismo subjetivo.
            G. Berkeley llevó la concepción de Locke hasta un idealismo incondicionado. Atribuye a la subjetividad las llamadas cualidades primarias. Tanto las cualidades primarias como las secundarias, son representaciones de mi conciencia; y puesto que todo lo que yo puedo saber son las referidas representaciones de la conciencia, el único mundo que puedo conocer es el mundo de las representaciones. Mi espíritu es un fundamento suficiente para estas representaciones, sin que necesitemos por tanto, recurrir a una materia. Si yo tengo representaciones en mi conciencia, percibo algo; y, si no percibo nada, no tengo representaciones. Para tener representaciones hay que partir de la percepción activa. pero son estas representaciones precisamente las que constituyen el objeto de mi percepción. Por tanto, los objetos dependen completamente de mi percepción:esse est percipi, su ser es su ser percibido. Berkeley negó, además, la existencia de representaciones abstractas y universales. Entendió por idea el objeto que es presentado a los sentidos o su representación como phantasma. Si determinadas representaciones aparecen siempre juntas, son entonces denominadas con un nombre común, llamándoselas "cosa".
            Esta teoría se puede explicar también del siguiente modo: la mera presencia corpórea de una cosa junto a o dentro de otra no es conocimiento. Existe, sin embargo, una relación cognoscitiva allí donde una cosa (el objeto) se ofrece a otra (el sujeto cognoscente) de un modo distinto a la pura presencia corpórea. Al no poder existir una cosa corpórea en cuanto tal en la conciencia, y además, al no poderse probar la existencia de una cosa corpórea, Berkeley intentó solucionar el problema del conocimiento afirmando que los objetos del mundo corpóreo son representaciones no-materiales; que, por tanto, sólo pueden existir como tales en la conciencia. Hasta aquí llegó en virtud de los presupuestos de Locke y porque rechazó la actividad abstractiva del intelecto, que Locke aún defendía.
            D. Hume sacó las conclusiones lógicas de las afirmaciones de Locke y Berkeley. Para Hume, la conciencia es un conjunto encadenado de percepciones, impresiones y representaciones. Estas se relevan unas a otras, sucediéndose velozmente, como las escenas de una obra representada en un escenario teatral; sólo que aquí no hay ni escena ni teatro. Para Hume y para los empiristas británicos que le siguieron, era perfectamente claro que la conciencia consiste en una sucesión de estados de conciencia y que no es algo que posea esos estados o que sea influido por ellos. Todo conocimiento comienza con las percepciones de los sentidos. Estas producen impresiones, de las que surgen todas nuestras representaciones. La percepción es el criterio de la realidad, la última certeza en la que se basa todo nuestro conocer. El método de Hume consiste en la aplicación de este criterio a todas nuestras representaciones. Sólo las representaciones (conceptos) que se puedan reducir a experiencias de los sentidos pueden pretender validez; las demás son rechazadas. Por eso Hume rechaza las representaciones de sus precursores; "los filósofos sistemáticos" y los conceptos relacionados con ellas, como "sustancia infinita", "espíritu", "alma", "causa", etc. Esto conduce al escepticismo.
            Kant constituye un intento de conciliación entre empirismo y racionalismo continental. Tanto los empiristas como los racionalistas habían distinguido dos tipos de proposiciones: proposiciones cuya negación es contradictoria, y que, por tanto, son de validez universal y necesariamente verdaderas, y proposiciones que se basan solamente en la experiencia del mundo exterior, y que, por lo tanto, no son de validez universal ni necesarias. Por esto Leibniz y Hume afirmaban que no sólo la lógica, sino también las matemáticas, constaban únicamente de proposiciones del primer tipo. Sin embargo, mientras que Leibniz admitía que se podía deducir una ontología y una cosmología de validez universal a partir de principios lógicos y con ayuda del principio de razón suficiente, Hume llegó a la idea de que las proposiciones de la ontología y de la cosmología no eran analíticas. Hume opinaba, además, que los conceptos metafísicos no podían en general, ser probados, de lo cual se originó su escepticismo.
            Kant agudizó, ante todo, el análisis de Hume hasta demostrar que tanto las proposiciones de las matemáticas como las de la física de Newton no podían probarse con la aplicación del principio de contradicción. Pero por otra parte, no dudó ni lo más mínimo que las matemáticas y la física clásica eran ciencias de validez universal y necesariamente verdaderas. A partir de aquí, pensó Kant, que, junto a los juicios analíticos, cuya negación es contradictoria, y a los juicios sintéticos a posteriori, que se basan en la experiencia común, puede también deducirse un tercer tipo de proposiciones o juicios: los llamados "juicios sintéticos a priori". el ejemplo más conocido de éstos es la proposición matemática "7 + 5 =12". La negación de esta proposición es, sin duda, necesariamente falsa, pero no contradictoria. Por esta razón, aunque esta proposición es de validez universal y necesariamente verdadera, y no puede, por tanto, según Kant, basarse en la experiencia, a pesar de todo, no puede ser deducida de principios puramente lógicos, puesto que con ella se ofrece información sobre el mundo (en oposición a las proposiciones analíticas).
            Para poder explicar estos juicios, en los que se basan las ciencias de la naturaleza, consideró Kant necesario un "giro copernicano" en la teoría del conocimiento.
            La teoría de Kant se puede esquematizar del siguiente modo: sólo hay experiencia en relación con el sujeto de conocimiento, quien determina la constitución de la experiencia. El yo posee una determinada constitución propia y las formas que le corresponden a un ser activo. A estas formas tienen que someterse los objetos para que puedan ser cognoscibles; en nuestra conciencia no puede penetrar nada que no se subordine a sus leyes. Es imposible hablar de un conocimiento del mundo tal como es en sí, ya que ni siquiera se puede decidir si el mundo exterior es o no distinto del mundo que construye nuestro ego trascendental. Sin embargo, esto no tiene mayor importancia, puesto que para Kant todos los hombres conocen del mismo modo, por lo que el conocimiento humano tiene el carácter de universalidad válida.
            Para Kant, la experiencia sensible ofrece la materia prima del conocimiento humano, el contenido del conocimiento. Hay que aceptar un doble proceso: por una parte se recibe la multiplicidad sensorial, que en cuanto tal es, sin embargo, incognoscible. El sujeto aporta el concepto puro del entendimiento. La sensación sin el concepto es ciega y el concepto sin la sensación es vacío. El espacio y el tiempo son las formas puras trascendentales a priori de la sensibilidad. Las categorías son los conceptos puros del entendimiento. La materia viene de la experiencia, la forma es subjetiva, del sujeto o ego trascendental.
            G.W.F. Hegel elaboró, partiendo de Kant una lógica dialéctica trascendental. Todo lo real es racional y todo lo racional es real. Los objetos de la percepción sensible son contingentes. Lo racional siempre es necesario. Lo contingente, según Hegel, no es racional, no es real. Sólo lo racional es real y sólo lo real es racional. No existe ninguna realidad al margen o independiente de la razón. Toda realidad es, por tanto, espíritu, razón, idea. El espíritu es la última e incondicionada realidad, el único ser verdadero y real, la totalidad de todo ser y el medio para el conocimiento de esa totalidad. Es, simultáneamente, sujeto y objeto del conocimiento. De este modo, Hegel llegó a una identificación del pensar y del ser, y por eso su teoría del conocimiento es al mismo tiempo, una ontología. Las leyes lógicas son las leyes de la realidad y la dialéctica de los conceptos es la dialéctica de la realidad.
            Consistencia. Bien utilizada, esta palabra puede ser un arma impagable para el buen impostor. Dos o más proposiciones son inconsistentes si resulta imposible que ambas sean verdad al mismo tiempo. El mayor inconveniente de la consistencia, como arma, es que no puede ser utilizada demasiadas veces en una misma discusión, entre otras cosas porque su contrincante puede descubrir el truco y utilizarla contra usted.
            Contextos de descubrimiento/Contextos de justificación. Oposición introducida por Reichenbach, desde la teoría neopositivista de la ciencia, para desligar el estudio estático de la estructura lógica interna de la ciencia (Lógica y Filosofía de la Ciencia: contextos de justificación) de sus condiciones psicológicas, sociológicas e históricas de producción o aparición (Psicología, Sociología e Historia de la Ciencia: contextos de descubrimiento). La oposición recoge la que se da entre génesis/estructura, por un lado y dinámica/estática, por otro.
            Contexto de descubrimiento. Una cosa es cómo se ha descubierto una teoría científica, lo que depende de la historia de las ideas, de la sociología, de la psicología, etc.
            Contexto de justificación. Y otra muy distinta la justificación teórica de esa misma teoría, lo que depende ya sólo de la estructura lógica de las propias teorías.
            Contextos determinantes/Contextos determinados. Distinción introducida en la teoría del cierre categorial para designar dos procesos complementarios. El contexto determinante viene definido por un conjunto de  términos  heterogéneos y cursos operatorios que dan lugar por confluencia a una figura sintética privilegiada gnoseológicamente por su capacidad de determinar un sistema de relaciones capaz de articular e integrar, en proporciones definidas, otros cursos operatorios constructivos en un contexto determinado. Este, a su vez, define un campo operatorio abstracto, cuya estructura analítica filtra o segrega aquellos términos, relaciones y operaciones específicos que constituyen el cierre operatorio de una ciencia, reconstruyendo ahora, interna y esencialmente, aquella figura analítica proporcionada por el contexto determinante. No se trata de simples procesos de análisis y síntesis. Los contextos determinantes funcionan como moldes, que deben estar dados de antemano, pues los contextos determinados por sí solos no pueden producirlos.
            Contingencia. Contingencia y necesidad son conceptos contrarios: contingente es aquello que del mismo modo puede ser que no ser. Semejante es el significado de "casual", por el que se entiende lo accidental (no esencial) y lo no necesario, lo no determinado y lo no previsible. Necesario, en cambio, es lo que es así y tiene que ser así no pudiendo ser de ninguna otra manera.
            Contingente. Lo que siendo de una manera, puede igualmente ser de otra. Lo que siendo así, podría ser de otra manera. Lo que es, pero puede igualmente no ser.
            Contradicción. En un sentido estricto, se entiende por contradicción la oposición contradictoria que se da entre proposiciones del mismo contenido, pero que son universales (o particulares) afirmativas y particulares (o universales) negativas (p.ej.: "Todos los hombres son racionales"- "Algunos hombres no son racionales"). En las proposiciones no cuantificadas, se entiende por contradicción la oposición entre frases que tienen el mismo contenido, pero que son afirmativas y negativas (p.ej. "El hombre es racional" - "El hombre no es racional"). En este caso, las dos proposiciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo ni falsas al mismo tiempo. En las proposiciones cuantificadas, de la veracidad de una se sigue la falsedad de la otra, y a la inversa. Entre proposiciones del mismo contenido, pero que son universales afirmativas y universales negativas, existe una oposición contraria(p.ej.:"Todos los hombres tienen alma" -"Ningún hombre tiene alma"); no pueden ser al mismo tiempo verdaderas, pero sí pueden ser al mismo tiempo falsas Entre proposiciones universales afirmativas (o negativas) y particulares afirmativas (o negativas) existe una oposición subalterna(p.ej."Todos los pájaros pueden volar"- "Algunos pájaros pueden volar"); y entre proposiciones particulares afirmativas y particulares negativas una oposición subcontraria.
            En un sentido amplio, se entiende por contradicción toda oposición entre un contenido y su negación absoluta, es decir, una oposición cuyos miembros se comportan entre sí como ser y no ser(hombre -no-hombre; vida- no-vida; inteligente- no-inteligente). Hay que distinguir a ésta de la oposición contraria que se da entre un contenido y su negación determinada (limitada)(hombre - animal; vida - muerte; inteligente - tonto). Mientras que una oposición contradictoria es omnicomprensiva ("Todo es o un hombre o no es un hombre"), las oposiciones contrarias sólo comprenden un campo limitado y admiten por esta razón un tercero, y, en algunas circunstancias, un medio("No todo es hombre o animal"). Los opuestos contrarios  pueden también ser subsumidos bajo un concepto ("Los hombres y animales son seres vivos", "La vida y la muerte son acontecimientos biológicos", etc.), lo cual no ocurre en los opuestos contradictorios. Quedan además, por añadir los opuestos relativos (los que se dan entre dos relaciones opuestas y sus portadores: salud - enfermedad) y los llamados opuestos polares (opuestos correlativos contrarios), que en la realidad están necesariamente incluidos en un todo:polo norte - polo sur, contenido - forma, espacio - tiempo.
            Contrafácticos. Un tipo de condicional, en el cual una de las cláusulas de la proposición (el "si") es falsa. Por ejemplo: "Si los cerdos tuviesen alas, entonces los coches de policía quedarían obsoletos". Son muy interesantes para el filósofo porque resulta muy difícil analizar sus condiciones de verdad. Son útiles para el impostor en observaciones como: "No estoy seguro de cómo interpretar ese contrafáctico". A veces se conocen como "condicionales subjuntivos", generalmente por gente que quiere que usted sepa que han estudiado latín.
            Corolario. Es una verdad que se deduce trivialmente de un teorema.
            Cosmogonía. Relato que intenta explicar el origen y formación del universo. Puede ser puramente mítico, al estilo oriental. Cuando se plantean críticamente hipótesis científicas alternativas, se convierte en cosmología.
            Cosmología. Filosofía de la Naturaleza. En la Metafísica de Chr. Wolff, es la parte de la Metaphysica specialis que se ocupa del Mundo y recibe el nombre de Cosmologia rationalis.
            Cosmos. Orden que rige las relaciones entre los entes. El cosmos es el conjunto de entidades en cuanto éstas tienen un sentido totalizador, globalizador. El cosmos es una totalidad. Conjunto ordenado de todos los entes.
            Convencionalismo. Nada sabemos de lo que las cosas son en sí mismas, por lo que las leyes y teorías científicas no expresan nada de la realidad, sino que son meras adecuaciones mentales de los datos empíricos y fenoménicos, que hacemos como sea más conveniente para que esos datos nos cuadren.
            Deber. Kant define el deber como "la necesidad de una acción por respeto a la ley". Es un concepto con una gran riqueza de contenido:
            a) El deber es la sumisión a la ley. No son las inclinaciones o deseos empíricos de la voluntad individual los que me determinan únicamente a obrar; sino que es la ley la que fundamentalmente determina mi voluntad.
            b) Yo tengo conciencia de esta sumisión a la ley; la respeto, me siento partícipe de esa necesidad objetiva, siento deberes.
            c) Mi voluntad no sentiría respeto a la ley, no sentiría deberes, si no fuera autónoma, si no fuera ella misma la que legisla la ley e impone el deber. Si solamente fuera partícipe de un mundo de necesidades empíricas, actuaría sólo para satisfacer sus propias apetencias, sus deseos empíricos: se sentiría sometida a necesidades materiales, pero no a necesidades morales, a deberes.
            d) De ahí se deduce que el deber se impone a priori, independientemente de la experiencia, y que su fundamento sólo puede ser la voluntad autónoma, la persona racional que es fin de la acción en sí misma.
            e) Por tanto, el deber, que de por sí implica sumisión, en cuanto esta sumisión respetuosa sería absurda en un mundo empírico, nos conduce a la idea de sublimidad y dignidad del hombre y de la persona; es el carácter definitorio del hombre.
            Deducción. Es la extracción de verdades o conclusiones por demostración, a partir de premisas o condiciones previas. En este procedimiento no es necesario ir a la experiencia. La deducción no encuentra nuevas verdades. La verdad ya viene presupuesta a priori en las premisas. El acto de deducción sólo es un acto de esclarecimiento, de análisis. Las verdades obtenidas por deducción son analíticas con respecto a las premisas. Es éste un procedimiento gnoseológico analítico.
            Deductivismo. El proceso que hace avanzar a las ciencias es la deducción, pues la ciencia se desarrolla mediante hipótesis de las que se deducen consecuencias, que luego aparecen acertadas, con lo que la hipótesis puede valer, o desacertadas, que hace inválida a la hipótesis.
            Definición. Procedimiento gnoseológico utilizado para delimitar el significado de los términos. Posee carácter general, pero algunas de sus modalidades son específicamente científicas.
            Deísmo. Creencia en un Dios personal, racional, no providente ni trascendente, sin milagros ni misterios, al margen de las religiones positivas establecidas. Es una religión artificial. Es la negación de la religión desde la creencia en el Dios de los filósofos. La religión natural nada que ver tiene con la religión positiva.
            Demarcación, criterio de. La ciencia proporciona conocimiento seguro, el resto no proporciona conocimiento seguro o quizá ningún conocimiento; hay que encontrar algún criterio que demarque esos dos campos de afirmaciones: las que son científicas y las que no lo son.
            Demostración. En Aristóteles es el razonamiento por el que se muestra la necesidad de algo; su forma más elaborada es el silogismo. Es un procedimiento gnoseológico específicamente científico que envuelve siempre procesos operatorios constructivos distintos que confluyen en identidades sintéticas materiales. Las demostraciones lineales, deductivas de la Lógica  Formal o de las Matemáticas, cumplen el papel subsidiario y oblicuo de reexponer dialógicamente, esto es, pedagógicamente, los procesos de confluencia material operatoria que posibilitan el cierre categorial, en el plano fenoménico de la representación.
            Der Wiener Kreis. El Círculo de Viena.
            Descripción. Decir cómo es algo o alguien mediante un conjunto de enunciados.
            Descripcionismo. Una de las cuatro alternativas consideradas básicas entre las concepciones gnoseológicas de la ciencia, caracterizada por su tendencia a considerar el momento constructivo de las ciencias y, por tanto, los componentes formales de los cuerpos científicos como subordinados enteramente a la materia dada que habría de ser meramente descrita, inventariada y archivada. Al descripcionismo asociamos un concepto característico de la verdad científica, a saber, la verdad como des-velamiento (aletheia) o des-cubrimiento. Corriente de la filosofía de la ciencia que afirma que la ciencia es descripción de hechos. La ciencia sólo puede hablar de los hechos y a ellos se reduce.
            Determinismo, indeterminismo. Algo que acontece no es libre, sino que está determinado causalmente, aunque es verdad que puede ocurrir que no seamos capaces de conocer las causas que lo determinan de manera perfecta.El determinismo es la tesis filosófica que afirma que todo fenómeno, todo cuanto acontece está determinado por causas o factores, que nada es sin que se pueda dar una razón suficiente para explicarlo. El indeterminismo asegura que esa postura es incorrecta, hay grados de libertad en lo que acontece, no está predeterminado.
            Dialéctica. En Platón ciencia suprema del Ser y del Bien. Estudiaba las relaciones y conexiones y desconexiones entre los géneros supremos y entre las ideas, su symploké. En Hegel es el movimiento mismo de la realidad que en un proceso contradictorio y partiendo de la Idea en sí llega a la Idea para sí, el Espíritu Absoluto. Esto se hace admitiendo que todo lo real es racional y todo lo racional es real. La dialéctica implica negaciones y contradicciones, unidad de los opuestos, contradictoriedad de la unidad en el plano del ejercicio.
            Dialelo antropológico. (del griego diállelos “razonamiento recíproco”) término usado en la lógica clásica para indicar el círculo vicioso, es decir aquel razonamiento en el que las premisas se fundan en las consecuencias y éstas en aquéllas, de modo qu esólo existe una apariencia de demostración. Según los escépticos, el mismo silogismo sería un dialelo, porque la premisa universal (p. Ej., “todos los hombres son mortales”) presupone evidente la consecuencia particular (p. Ej., “Sócrates es mortal”). Originariamente significaba círculo vicioso, quinto tropo de Agripa destinado a provocar la epojé o suspensión del juicio: demostrar algo equivale a suponer en el hombre la capacidad de demostración. Utilizamos aquí esta figura clásica para aludir a la situación paradójica de las ciencias humanas en las que el sujeto gnoseológico es, al mismo tiempo, epistemológicamente, sujeto y objeto. La oposición emic/etic reproduce el dialelo en el plano metodológico. El materialismo filosófico desbloquea parcialmente el dialelo regresando a la contraposición entre materia y forma.
            Dialogismo. Sector del eje pragmático que se refiere a la comunicación de los sujetos en el contexto de la actividad científica. No sólo hay dialogismos en las polémicas, disputas, evaluaciones mutuas y congresos, sino también en la enseñanza, sin cuyo concurso sistemático en los procesos de reproducción y transmisión, la ciencia no sería pública. Escribir artículos, libros y manuales es una actividad dialógica.
            Diamérico. Esquema de conexión entre dos conceptos conjugados, cuando éstos se fragmentan en partes homogéneas, A={a1,a2,....,an} y B={b1,b2,....,bn}, de modo que las relaciones entre A y B se dan a través de sus partes respectivas an, bn, bien sea porque B es un resultado que segregan las partes de A, o bien porque las partes bn soportan como un tejido intercalar las partes disgregadas de A. Se opone a metamérico.
            Dianoético. (en griego dianoetikós, intelectual), adjetivo con el que Aristóteles designa las virtudes que tienen que ver con la parte intelectual del alma (Ética a Nicómaco”, VI), distinguiéndolas de las éticas, las cuales están relacionadas sobre todo con la sensibilidad y los afectos y tienden a hacer de éstos otras tantas fuerzas subsidiarias de la razón.
            Diánoia. Término que en la filosofía griega designa el conocimiento racional discursivo. Ya opuesto por Demócrito, en cuanto conocimiento “auténtico”, al conocimiento sensible, “oscuro”, la diánoia es la facultad de desarrollar con procesos racionales determinadas premisas hasta sus conclusiones necesarias. En este sentido, Platón la identifica con el conocimiento matemático y la coloca, en la sucesión de las actividades cognoscitivas por él establecida, entre la opinión (dóxa), fruto del contacto empírico con la realidad natural, y la inteligencia intuitiva (nóesis), capaz de acceder al mundo de las ideas. Para Aristóteles la diánoia es principalmente el conocimiento científico deductivo, distinto del pensamiento noético intuitivo de los principios primeros.
            Discusión Es la exposición razonada de un punto de vista como oposición a otro. Aunque a diferencia de lo que ocurre en el lenguaje callejero, una discusión no debería implicar ningún tipo de acaloramiento, es sorprendente la frecuencia con que pierden los papeles unos y otros. Los argumentos que se esgrimen durante la discusión pueden ser válidos, o no, sólidos o no, etc. Se considera argumento válido aquel cuyas premisas están ligadas de tal forma que, caso de ser verdaderas, también lo será la conclusión que se extraiga de ellas.
            Distributivo. En el contexto de las relaciones entre todo y parte se llama todo distributivo aquél que agrupa partes (elementos o individuos) homogéneas (tanto unívoca como analógicamente), que mantienen entre sí relaciones simétricas y transitivas. Y son partes distributivas aquéllas en las que las propiedades del todo dividido se conservan en todos y cada uno de sus elementos. Distributivo se opone a atributivo, pero entre los dos no agotan las relaciones entre todos y partes.
            Doxa. Opinión, conocimiento vulgar, inexacto y superficial.
            Ejercicio/Representación. Planos lógicos entre los que se articula incesante y circularmente la dialéctica. Conceptos conjugados a través de los cuales se desarrolla la dialéctica entre materia/forma en el plano ontológico y entre praxis científica/teoría científica en el plano gnoseológico.
            Emic/Etic. Distinción metodológica elaborada por K. Pike para subrayar la diferente perspectiva que en la investigación antropológica asumen los participantes que van a interpretar las situaciones culturales desde dentro (emic) respecto a la visión objetivista y nomológica que adoptan los observadores externos (etic) que contemplan las actividades culturales y las interpretan desde fuera, de acuerdo con las categorías universalistas de la civilización occidental. Se trata de una formulación muy aguda del dialelo antropológico, que puede ser reinterpretada puntualmente y con mayor rigor gnoseológico desde nuestra distinción entre metodologías alfa-operatorias y metodologías beta-operatorias.  
            Empiría. Experiencia. El ámbito de la sensibilidad
            Empírico. Conocimiento experiencial o experimental o aquel conocimiento cuyo contenido proviene de la experiencia. Conocimiento cuyos contenidos se obtienen vía sensibilidad o sentidos.
            Empirismo.  Doctrina que afirma que todo nuestro conocimiento procede de la experiencia y consiste en colecciones de datos sensoriales. El empirismo privilegia la inducción como procedimiento para derivar enunciados universales a partir de enunciados particulares y como procedimiento cognoscitivo, ya que el conocimiento sensorial es un conocimiento particular que se expresa en enunciados particulares.
            Empirismo lógico. Neopositivismo o positivismo lógico. Doctrina que afirma que todo conocimiento es empírico. Las proposiciones científicas son empíricas o se derivan de enunciados observacionales. El significado de una proposición o es empírico o no es nada. Todo lo que no pueda ser reducido o traducido a lo empírico es un sinsentido.
            Ente.  Este concepto es equivalente al concepto de existente o real. La metafísica de Aristóteles es, precisamente, el estudio de aquello que hace que los entes sean tales. Es decir, el principio que permite su existencia y su conocimiento como tales entes.
            Entendimiento. Es la facultad de conocer racionalmente. En Kant significa pensamiento conceptual o categorial (entre la sensibilidad y la razón).
            Enunciado. En lógica tradicional, significa lo mismo que proposición. A veces se usa "proposición" para un enunciado aislado, y "enunciado" cuando está dentro de un silogismo. En ocasiones "enunciado" es un término neutral descomponible en "proposición" (producto lógico del pensamiento) y "juicio" (producto psicológico) del pensamiento). Esta descomposición se efectúa a veces en sentido inverso: el enunciado designa entonces el hecho de enunciar una proposición.
            Episteme. Conocimiento objetivo, riguroso, universal y necesario.
            Epistemología. Tratado sobre el conocimiento, en particular sobre el conocimiento científico. Etimológicamente, la palabra "episteme" significa "ciencia" en griego. Hay, sin embargo, imprecisiones y ambigüedades en el uso de los términos epistemología y gnoseología, que, a veces se hacen equivalentes y otras se distinguen, restringiendo la epistemología al conocimiento científico y dando a la gnoseología un significado más amplio, como teoría del conocimiento, sea científico o no. Aquí, usamos epistemología para referirnos a los planteamientos kantianos del problema del conocimiento (¿cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento?), pivotados sobre la distinción entre sujeto/objeto, que siguen manteniendo hoy todavía muchas teorías de la ciencia, tanto psicologistas y genéticas como estructurales. La gnoseología, por el contrario, privilegia, como veremos, la dualidad materia/forma y adopta una perspectiva constructivista respecto al problema de la verdad.
            Epojé. Suspensión del juicio. Abstención de juzgar.
            Erkenntnis. Conocimiento. También el nombre del periódico editado por los positivistas lógicos de Viena. Hombres como Otto Neurath, Carl Hempel y Rudolf Carnap.
            Escepticismo. Doctrina que afirma que es imposible conocer con certeza cosa alguna. Nada podemos saber. Toda afirmación, todo juicio, es digno de duda, desconfianza o sospecha. Ninguna afirmación o negación se puede hacer. La mejor actitud es la epojé o suspensión del juicio, el abstenerse de afirmar o negar algo de algo.
            Escolio. Aclaración o añadido de las proposiciones de un sistema axiomático more et ordine geometrico.
            Esencia.  (tí esti, tó tí ên eînai): Lo que una cosa realmente es y la determina en su ser; lo que cada cosa es por sí. Lo específico de algo. Es la quididad o concepto esencial. La esencia es el contenido de la definición.
            Esencial. Sector del eje semántico en la teoría del cierre categorial. Hay dos maneras de entender las esencias en la filosofía. Aristóteles identificó las esencias con las substancias, como aquellas naturalezas inmutables que subyacen a las cosas reales e individuales. En la tradición platónica en cambio, las esencias son concebidas como Ideas de naturaleza relacional. El carácter relacional de las esencias fue subrayado por Leibniz. Dentro de la tradición relacional y constructivista, entendemos aquí por esencias aquellas cristalizaciones conceptuales que se van fraguando históricamente en el comercio dialéctico entre el plano de los objetos físicos materiales y el plano de las representaciones fenoménicas o aparienciales mediante las cuales se hacen conscientes los objetos. El plano esencial se alcanza mediante un proceso de idealización, estilización o paso al límite producido por el choque entre el sector fisicalista y el sector fenomenológico. Las esencias son así independientes de los sujetos (plano fenomenológico) y reconstruyen los objetos (plano fisicalista), envolviéndolos y dándoles el sentido de identidades materiales sintéticas a través de la confluencia de cursos operatorios distintos. En el plano de las esencias reside la verdad científica como construcción objetiva.
            Espacio antropológico. Sistema de coordenadas para ordenar y analizar relacionalmente los múltiples materiales antropológicos (físicos, biológicos, culturales o simbólicos) Articulamos el espacio antropológico en tres ejes (circular, radial y angular) en cada uno de los cuales se relacionan, de distinta manera y en proporciones variables, dos tipos de realidades antropológicas: las corpóreas (Fi) y las espirituales (Pi).
            Especie.  La esencia completa de un ente en cuanto común a muchos individuos. Se define según Porfirio a partir de género y diferencia específica.
            Esquema material de identidad. Sistema de referencia implícito en las relaciones causales. Siendo la relación causal una relación n-aria (donde n>2), el efecto se produce cuando hay una desviación o ruptura respecto a un esquema material de identidad previo, de modo que la causa se determina positivamente como el factor determinante de tal desviación o ruptura.
            Especulativo. Referente a la actividad intelectual en tanto que tal, en contemplación desinteresada, a diferencia de la que atiende a la acción (uso práctico de la razón).
            Estética. El estudio de lo sensible, de la sensibilidad. Parte de la filosofía, disciplina filosófica que trata del estudio de la sensibilidad hacia lo bello, lo feo, lo bonito, lo sublime, etc. Es, a decir de Kant, ese ámbito que ni es teórico ni es práctico, ni científico ni ético-político. Es ese interés sin interés, esa finalidad sin fin. Dice Kant que "bello es aquello que place universalmente sin concepto" y acaso tenga razón.
            Etica. Conjunto de normas ligadas al comportamiento racional del individuo corpóreo. Porción de la praxis orientada a la preservación racional del individuo corpóreo. En tanto que ethos (=temperamento, carácter) se vincula a la esfera corpórea, segregada de la comunidad y de las costumbres sociales, se opone a moral. En múltiples circunstancias, las normas éticas entran en conflicto con las normas morales y políticas. Las normas éticas, que se refieren a la fortaleza de la individualidad corpórea son más universales que las normas morales, en la medida en que el sujeto corpóreo es también más universal que las sociedades políticas históricas. Los sistemas éticos individualistas se reclaman, en este sentido autónomos y universalistas. Están regidos por dos principios: el principio de conservación de la esfera corpórea propia (la fortaleza o firmeza) y el principio de solidaridad con otras esferas corpóreas individuales iguales o principio de conservación de las otras esferas corpóreas (la generosidad). Disciplina filosófica o reflexión racional de segundo grado sobre los fundamentos de la moralidad.
            Eutanasia-Pena de muerte.  Es un error infantil proceder como si un principio ético pudiese ser aplicado con abstracción absoluta de todos los demás principios o normas morales con los cuales ha de estar necesariamente vinculado en symploké. Así, la misma tradición cristiana limitaba el quinto mandamiento en los casos de "legítima defensa". Es cierto que, en el caso de un criminal que supondremoss encerrado entre rejas, e incapacitado para atacarme de nuevo, no cabría justificar la aplicación de la "pena de muerte" en nombre del principio de la legítima defensa. Pero, ¿no cabría invocar algún otro principio ético? Sin duda: podríamos invocar el principio de la generosidad. A este efecto hay que comenzar, en efecto, por denunciar el carácter confuso y oscuro del concepto mismo de "pena de muerte".
            Si este concepto conserva algún significado es en el supuesto de que se acepte la supervivencia del alma del ajusticiado, puesto que entonces podría afirmarse que el sujeto (el alma del "compuesto hilemórfico") sufre la pena de perder el cuerpo (una suerte de "pena de mutilación", pero no de muerte total). Pero solamente los animistas podrían apelar al argumento del "alma en pena". Ahora bien, si dejamos de lado el animismo, el concepto mismo de pena de muerte se nos revela como un absurdo. La pena de muerte será pena, a lo sumo, para los familiares o amigos del difunto. Descartada, por motivos éticos, la idea de la pena como venganza; descartada la justificación de la pena en función de la intimidación de otros posibles delincuentes (puesto que ello no está probado), a fin de defender a la sociedad de un peligro cierto, habrá que tener en cuenta, sobre todo, el principio de la subordinación de la pena a la rehabilitación del delincuente, a fin de reinsertar a éste en la sociedad, y en el intervalo de tiempo más breve posible. Ahora bien: desde este fundamento perderá toda justificación el intento de encontrar una "compensación penal" `l crimen horrendo mediante la exigencia del cumplimiento de la totalidad de las penas (exigencia que sólo podría fundarse en la venganza, salvo suponer que el criminal es irrecuperable). Porque propiamente, desde la hipótesis de la prisión rehabilitadora (hipótesis que se funda en la equiparación del delincuente con un enfermo y, correspondientemente, de la cárcel con un hospital) lo que habría que pedir no sería tanto "el cumplimiento íntegro de la condena" ni la reclusión vitalicia del enfermo en el hospital, sino precisamente la utilización de las técnicas más avanzadas para la recuperación del delincuente, para la curación del enfermo en el intervalo de tiempo más corto posible. Una vez curado, rehabilitado, podría nuestro asesino ser puesto en libertad y reinsertado en la sociedad.
            Ahora bien, cuando consideramos al asesino como persona responsable, la "interrupción de su vida" como operación consecutiva al juicio, puede apoyarse en el principio ético de la generosidad, interpretando tal operación no como pena de muerte, sino como un acto de generosidad de la sociedad para con el criminal convicto y confeso. En efecto, el autor considerado responsable de crímenes horrendos, o bien tiene conciencia de su maldad, o bien no la tiene en absoluto, e incluso, como si fuera un imbécil moral, se siente orgulloso de ella. En el supuesto de que fuese un imbécil moral sería necesario conseguir, mediante un tratamiento pedagógico adecuado, que el criminal alcanzase la conciencia plena de su culpa, y cuando la hubiera adquirido habría que aplicarle el mismo principio que utilizamos ante el criminal ya consciente de su culpa: que, por hipótesis, la conciencia de una culpa tan enorme habrá de significar una carga tan insoportable para el actor que el hecho de mantener en la vida al criminal (impidiéndole incluso el suicidio) constituirá la forma de venganza más refinada. Sólo mediante una "muerte dulce" podríamos aliviar al criminal de la carga de su culpa. Por supuesto, descartamos la aplicación a nuestro caso de la hipótesis de la rehabilitación: suponemos que el crimen horrendo compromete de tal modo la "identidad" del criminal -en gran medida por la representación que de ella tendrán también las demás personas- que su culpa no puede ser expiada. No le aplicaremos la eutanasia, por tanto, por motivos de ejemplaridad ("para que el crimen no se repita") sino por motivos de su propia personalidad responsable, una e irrepetible. En el supuesto alternativo de que el criminal moral fuese resistente a todo género de recuperación de la conciencia de su culpa, habría que sacar las consecuencias, destituyéndole de su condición de persona. Las consecuencias de esta situación cualquiera puede extraerlas con el simple recurso de las reglas de la lógica.
            Experiencia. Se usa en varios sentidos: (1) La aprehensión por un sujeto de una realidad, de una forma de ser, un modo de hacer, una manera de vivir, etc. La experiencia es entonces un modo de conocer algo inmediatamente antes de todo juicio formulado sobre lo aprehendido. (2) La aprehensión sensible de la realidad externa. Se dice entonces que tal realidad se da por medio de la experiencia. (3) La confirmación de los juicios sobre la realidad por medio de una verificación, por lo usual, sensible, de esta realidad. Se dice entonces que un juicio sobre la realidad es confirmable o verificable, por medio de la experiencia. Hay algo común en estos sentidos, el hecho de que se trata de una aprehensión inmediata por un sujeto de algo que se supone "dado".
            Eutaxia. Buen gobierno, buena dirección, buena conducción, orden. Estabilidad política, que se muestra por la duración en el tiempo.
            Falible. Que falla, que puede fallar.
            Falsacionismo. Criterio de demarcación que afirma que en el campo de la ciencia lo decisivo no es que las teorías o proposiciones científicas sean verificadas, es decir, hechas buenas, sino falsadas, es decir, rechazadas como falsas, como no acertantes, y por tanto rechazables. Toda teoría, para ser calificada de científica tiene que ser falsable, esto es, tiene que haber unos enunciados falsadores potenciales tales que si fueran verdaderos, si se dieran efectivamente, la teoría quedaría echada por tierra. No se puede decir jamás de una teoría que sea verdadera, sino sólo y a lo sumo, en el mejor de los casos, aún no falsa o no falsada. Por supuesto, siendo en cualquier caso, para ser considerada científica, falsable.
            Fenómeno. La apariencia de la realidad tal como se presenta al sujeto cognoscente. En la terminología kantiana se opone a noúmeno, realidad subyacente o cosa en sí, que se declara incognoscible. En Hegel es aquello que no tiene en sí mismo su propio fundamento.En la teoría del cierre categorial el sector fenoménico se dibuja en el segundo momento del eje semántico como conjunto de representaciones subjetivas o apariciones diversas del objeto fisicalistamente dado. Los fenómenos son plurales tanto por la diversidad de las condiciones de aparición del objeto como por la multiplicidad de sujetos gnoseológicos. Su pluralidad y diversidad, sin embargo, queda neutralizada por procedimientos de confluencia operatoria, dando lugar a cantidades esenciales. Por ejemplo, la "estrella matutina" y la "estrella vespertina" son apariencias fenoménicas diversas hasta que la astronomía las neutralice al identificar ambas con el planeta Venus.
            Finalidad. Existe un propósito, un para qué, un objetivo, una meta que determina causalmente los fenómenos naturales. El finalismo afirma que existen causas finales que explican o bien determinados fenómenos biológicos o bien todos los fenómenos cósmicos, dando así al universo entero un orden, un fin, un sentido.
            Firmeza. "Por firmeza entiendo el deseo por el que cada uno se esfuerza en conservar su ser, en virtud del solo dictamen de la razón". Espinosa, parte III, Etica, escolio de la prop. 59.
            Fisicalista. Primer tramo del eje semántico en la teoría del cierre categorial, que envuelve la exigencia de que los términos a partir de los que se despega la construcción científica gocen de referentes materiales específicos. Las mal llamadas ciencias formales (porque todas son materiales) cumplen este trámite mediante la representación gráfica o tipográfica de los signos. La exigencia del sector fisicalista viene determinada por la naturaleza "quirúrgica" de las operaciones.
            Forma. En Aristóteles (morphé, eídos). La forma es aquello por lo que se determina la materia para ser algo lo que es. Eidos es la forma específica, que estructura los elementos materiales con vistas a su funcionamiento real.
            Fortaleza. Potencia de obrar. Perseverancia de cada uno en su ser. Conatus. Esfuerzo del alma en perseverar en su ser. Fuerza activa y deseante del alma.
            Generosidad.  "Por generosidad entiendo el deseo por el que cada uno se esfuerza, en virtud del solo dictamen de la razón, en ayudar a los demás hombres y unirse a ellos mediante la amistad". Espinosa. Parte III, Etica, escolio de la proposición 59.
            Gesamtheit. Totalidad: muy útil al citar a Wittgenstein: "Die Welt ist die Gesamtheit der Tatsachen, nicht der Dinge". (El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.) No confundir, por si acaso, con "Gesundheit" (salud).
            Gnoseología. Teoría del conocimiento en general. Aquí utilizamos gnoseología para referirnos al análisis lógico material de los conocimientos (en particular científicos). La perspectiva gnoseológica se distingue de la epistemológica internamente porque privilegia las relaciones conjugadas entre materia y forma, tanto en el plano metacientífico como en el analítico categorial. En el plano metacientífico son gnoseológicas las teorías de la ciencia que fracturan las cosas en sus partes formales en lugar de regresar a sus componentes genéricos o partes materiales. En el plano analítico categorial, la perspectiva gnoseológica admite las siguientes subdivisiones sistemáticas: Gnoseología general y Gnoseología especial. Gnoseología analítica y sintética.
            La Gnoseología general pretende construir una Idea general de ciencia capaz de servir de metro o patrón para estimar el grado de cientificidad característico de una formación categorial (científica) determinada. Conlleva dos trámites: (1) el analítico (Gnoseología general analítica) destinado a determinar anatómica o estructuralmente, las partes formales constitutivas de todas las ciencias, para lo que hace uso de las dimensiones del lenguaje (sintaxis, semántica y pragmática) como hilo conductor y (2) el sintético (gnoseología general sintética) que estudia la constitución dinámica o fisiológica de las ciencias en funcionamiento como un conjunto o sistema de teoremas o células gnoseológicas, cada una de las cuales sintetizan y filtran los componentes analíticos pertinentes. La teoría del cierre categorial hace depender la Gnoseología general de la Gnoseología especial, esto es, la Idea general de Ciencia del estudio pormenorizado de cada ciencia particular cristalizada históricamente en instituciones culturales específicas, procediendo de unas a otras por recurrencia. La definición de las ciencias y su demarcación es, así pues, circular y recursiva.
            Hedonismo. Doctrina que considera el placer como bien supremo y fin último de la acción humana.
            Heterónoma. Que las leyes proceden de algo externo, de algo diferente a uno mismo. La moral heterónoma es aquella moral cuyos contenidos vienen dictados desde instancias exteriores a la propia ley moral, provienen de contenidos extramorales. Para Kant, la ética heterónoma no es racional. La razón descalifica toda moral heterónoma porque la motivación para cumplir la ley moral no es el deber por el deber sino otros contenidos no morales, esto es, la moral se cumple por motivos o razones no morales. Por esto la heteronomía es contraria a la razón.
            Hilemorfismo. Teoría de Aristóteles que afirma que todos los cuerpos están compuestos de materia (hylé, en griego) y forma (morphé). La materia es para Aristóteles lo indeterminado (neque quantum, neque quale, neque quid); la forma, en cambio, es la determinación, la perfección. Nosotros utilizamos la distinción materia/forma en sentido gnoseológico, desbloqueándola del contexto originariamente ontológico y cosmológico que tenía en Aristóteles. Materia y forma, en tanto que conceptos conjugados, se usan como instrumental analítico de referencia, sobre todo, en contextos lógicos, lingüísticos, etc.
            Hipóstasis. "Verdadera realidad", substancia. Término usado por Platón y más adelante por Plotino, que de esta forma llama a las tres substancias inteligibles: lo Uno, la Inteligencia y el Alma del Mundo. Lo Uno da origen por contemplación a la segunda hipóstasis, la Inteligencia, y ésta da origen a la tercera hipóstasis o Alma del Mundo. Algunos filósofos cristianos usaron el término para sus explicaciones teológicas dándole el significado de "persona", al referirse a las Personas divinas, viniendo a designar como "unión hipostática" la unidad de dos naturalezas en una hipóstasis o persona.
            Hipotético-deductivo, método. La ciencia procede estableciendo hipótesis (para lo que se valdrá tanto de la imaginación como de la experiencia pasada) de las que luego deducirá todas las consecuencias que en ellas estén encerradas.
            Idea. En la psicología moderna suele significar representación general de un objeto. Platón, aunque también le daba un uso gnoseológico, la objetivizó, dándole el sentido de esencia o forma inteligible intemporal, subsistente, independiente de las cosas sensibles como "modelo" que éstas "imitan" o del que "participan". En Kant, concepto necesario de la razón pura, al que no corresponde ningún objeto que pueda ser dado a los sentidos. Las Ideas son las condiciones del conocimiento objetivo de los fenómenos. La ilusión trascendental consiste en hacer un uso puro de las ideas; es válido, sin embargo, un uso regulativo de ellas. En Hegel, "la Idea" es el absoluto originario, a la vez origen y sentido de todo lo real.
            Idealismo.  Como concepto filosófico no tiene relación con la preocupación por el bienestar de los bebés foca (ni tampoco con el bienestar de prominentes actrices francesas muy preocupadas por el bienestar de los bebés foca), ni tampoco es una firme creencia en la Hermandad de los Hombres; de hecho es una noción puesta en circulación por Berkeley al sostener que los objetos externos no tienen ninguna existencia real distinta de su ser percibidos. En realidad, los idealistas experimentan grandes dificultades para explicar lo que quieren decir exactamente con esto, pues no pretenden sostener que los objetos sean ilusorios; por otra parte, parece que la tesis sostenida por ellos es de orden ontológico y no epistemológico. El Idealismo es contrastado por él.
            Idealismo. El idealismo sirve para caracterizar unos determinados sistemas filosóficos. Estos sistemas se caracterizan porque reducen todo lo que existe, sea lo perceptible con los sentidos (es decir, el objeto de la aisthesis) o lo accesible sólo al pensamiento (es decir, los objetos de la noesis), a algo que existe de un modo no corporal y que, aunque no puede verse, puede, sin embargo, ser comprendido; que no se abre a la mirada externa, sino a la intelección interna; que, por tanto, se graba no como imagen externa, sino como imagen de lo interno. A lo que existe de este modo se le llama idea, algo que presenta un aspecto no corpóreo (asómatos eidos). Por idea entendió Platón aquello que le conviene a muchos fenómenos externos en cuanto que es algo común (to koinon), no encarnado de un modo puro en ninguna parte. lo bello, lo bueno, lo verdadero, lo falso, la magnitud, el límite, y otros más. La idea es, según esto, el arquetipo (paradeigma) de las muchas imágenes sensorialmente perceptibles. El problema es cómo puede hacerse accesible la Idea a la razón.
            Idealista. Referente a idealismo. En su sentido más general, marxista o postmarxista, toda filosofía que parte de la conciencia para explicar el conocimiento y el mundo. En sentido más restringido, sistema filosófico que reduce la realidad al pensamiento (al menos la forma de la realidad, como en el kantismo) o metafísica que concede a las Ideas realidad propia, ya sea en sí mismas (Platón) o en la mente divina (neoplatonismo cristiano), con independencia de las cosas y de nuestra mente. Es todo sistema que sostiene que la realidad es ideal o procede de la Idea o que todo nuestro conocimiento de la realidad depende o consiste en Ideas.
            Identidad. Se entiende por identidad aquella relación en virtud de la cual diversas cosas o contenidos conceptuales son una misma cosa en un determinado sentido o son concebidos como una misma cosa. Dos seres pueden tener la misma propiedad, es decir, ser subsumidos bajo el mismo concepto (=Identidad formal). Por otra parte, dos conceptos (proposiciones, expresiones) pueden convenirle a un mismo ser, es decir, estar referidos a un mismo ser (=Identidad material). Lo contrario de la identidad es la diferencia. La identidad en un sentido cuantitativo, es una igualdad. Y, si no es posible dar un nombre exacto a aquel aspecto respecto del cual son cualitativamente idénticas unas cosas a unos contenidos del pensamiento, solemos decir que se trata de una semejanza.
            Identidad sintética. Puesto que las relaciones reflexivas no son originarias, sino derivadas de relaciones simétricas y transitivas previas, toda identidad, por el mero hecho de serlo, es sintética, material. La identidad analítica es absurda, constituye un caso límite de reflexividad, que tomada absolutamente, carece de operatoriedad. La identidad sintética, en cambio, incluye siempre diversidad y es operatoria. Tanto las verdades científicas como las leyes científicas, en cuanto contenidos semánticamente esenciales, como las demostraciones resultan de procesos de confluencia operatorios que dan lugar a identidades sintéticas.
            Impiedad.  Negación absoluta teórica y práctica de las religiones así como del contenido de sus creencias. Esto es, negación de la existencia de dioses, demonios, ángeles y de todo tipo de entidades sobrenaturales; negación de las supersticiones y negación de las religiones. La impiedad es una posición más radical y dura que el ateísmo, que es simplemente la negación de una religión o de un dios sin que queden excluidas actitudes piadosas respecto a otras religiones o dioses.
            Implicación. Es la relación entre las premisas de un argumento válido y su conclusión: si x implica y, entonces y se sigue de x (pero ya se ve que impresiona más hablar de implicación que de una cosa que siga lógicamente a otra.).
            Inductivismo. El proceso que hace avanzar a las ciencias es la inducción, pues la ciencia se desarrolla mediante la acumulación inteligente de experimentaciones y de observaciones, que estudiadas de cerca y metódicamente nos ofrecen las teorías y las leyes científicas.
            Inferencia deductiva. Cuando inferimos deductivamente una conclusión a partir de ciertas premisas, la verdad de éstas implica la verdad de la conclusión: las premisas no pueden ser verdaderas y la conclusión falsa. A diferencia de lo que sucede en una inferencia deductiva, en una inferencia inductiva la verdad de la premisa confiere tan sólo un cierto grado de probabilidad a la verdad de la conclusión. La corrección de una inferencia deductiva descansa en el significado de las constantes lógicas. La de una inferencia inductiva depende del grado en que los hechos presten su apoyo a las leyes o hipótesis.
            Innato.  "Innatismo" puede decirse de toda doctrina que afirma algo innato en la mente, algo que todo hombre, por el hecho de serlo, puede conocer sin necesidad de aprendizaje, sin sacarlo de la experiencia. Pero "innato" no quiere decir poseído actualmente desde el nacimiento: puede ser necesaria la experiencia para evocarlo, para reactivar lo que era poseído sólo como una huella. En Kant no hay contenidos innatos, pero sí formas, mediante las cuales se ordenan los contenidos que da la experiencia.
            Intelecto. Entendimiento, razón.
            Intelectual. Profesional de la inteligencia. Aquellas personas cuyo oficio requiere exclusivamente el ejercicio de su intelecto en el ámbito de la teoría o conocimiento puro y desinteresado.
            Intelectualismo. Doctrina que atribuye la primacía a la idea, a la razón, la inteligencia.
            Intuición. Conocimiento directo e inmediato de un objeto. Forma de conocimiento que no viene mediada por ninguna instancia conceptual, sino que supone la presencia inmediata del objeto ante la subjetividad.
            Intuitivo. Referente a intuición.
            Isomorfismo. Identidad de estructura entre dos conjuntos de objetos de naturaleza diferente.
            Iusnaturalismo. Doctrina que afirma la existencia de un Derecho Natural objetivo y válido, que fundamenta y justifica todo otro Derecho positivo legítimo.
            Juicio. Tiene varios significados. 1. Acto mental por medio del cual nos formamos una opinión de algo. 2. afirmación o negación de algo (de un predicado) con respecto a algo (un sujeto). 3. Juicio es el acto mental por medio del cual se une (o sintetiza) afirmando, o se separa negando.
            Juicio analítico. Aquél en el que el concepto del predicado está incluido en el concepto del sujeto.
            Juicio sintético. Aquél en el que el concepto del predicado no está incluido en el concepto del sujeto, sino fuera de él.
            Lema. Teorema utilizado para demostrar la verdad de otro teorema.
            Libertad. "Voluntad libre y voluntad sometida a leyes son una y la misma cosa". Kant.
            Libre albedrío. Término utilizado por los filósofos y teólogos escolásticos en íntima conexión con la Idea de libertad. Describe, sobre todo, la posibilidad de actuar o no actuar.
            Lógica. Palabra muy útil. Puede designar tanto un sistema formal de razonamiento (por ejemplo un silogismo de Aristóteles) como indicar la fuerza argumentativa de un razonamiento. "¿Qué lógica hay en su argumentación?", es la clase de pregunta que, sobre todo si lo tienen a usted contra las cuerdas, al menos le concede un respiro.
            Logicismo. Doctrina gnoseológica reduccionista que intenta fundamentar la Matemática en la lógica, retrotrayendo todas las fórmulas al esquema común de la relación de implicación p--->q. El logicismo ignora la naturaleza material de los signos tipográficos y no advierte que las operaciones lógicas son autoformantes, mientras que las matemáticas son heteroformantes.
            Logos. El concepto griego que cubre este término es muy amplio y difícil de traducir en muchos casos, ya que nuestros términos son más restringidos. Significa "palabra", "razón", "razonamiento", "cálculo", "tratado" y "relato".
            Materia. Aristóteles, (hyle) es aquello que subyace a los cambios sustanciales. Aquello con lo que se hace algo y que es principio (causa) de indeterminación y potencialidad. Inicialmente, materia aparece en el contexto tecnológico como lo correlativo a forma (a la manera como anverso es lo correlativo de reverso). La materia es la invariante del grupo de transformaciones. La Idea de materia no se somete a una definición unívoca y distributiva que exprese unas notas genéricas comunes y uniformes para todas las clases de materia, sino que debe darse mediante un concepto funcional constructivo, que puede ir cobrando significados heterogéneos de un modo sistemático, a la manera como ocurre con las cónicas. Según esto, materia designa inicialmente a la materia determinada, es decir, a todo tipo de entidad que, dotada de algún tipo de unidad, consta necesariamente de multiplicidad de partes variables, cuantitativas o cualitativas que, sin embargo, se determinan recíprocamente (causalmente, estructuralmente). La materia determinada comprende diversos géneros de materialidad. Un primer género engloba a las materialidades dadas en el espacio y en el tiempo (materialidades físicas), coordinable con los términos; un segundo género que comprende a las materialidades dadas antes en la dimensión temporal que en la espacial (son las materialidades de orden subjetivo), coordinable con las operaciones y un tercer género de materialidades en el que se incluyen los sistemas ideales de índole matemática, lógica, etc., coordinable con las relaciones y que propiamente no se recluyen en un lugar o tiempo propios. En una segunda fase, el término material, al desarrollarse dialécticamente mediante la segregación sucesiva de toda determinación, puede llegar a alcanzar dos nuevas acepciones que desbordan el horizonte del concepto inicial de materia determinada: la acepción de la materia cósmica, como imagen de la idea filosófica de espíritu (en tanto la idea de espíritu se redefine filosóficamente por medio del concepto de las "formas separadas" de toda materia) y la acepción de la materia indeterminada (materia sin ninguna forma), o materia prima en sentido absoluto, como materialidad que desborda todo contexto categorial y se constituye como materialidad trascendental.
            Materialismo formalista. Tesis del materialismo gnoseológico sobre la naturaleza de las ciencias formales basada en la consideración diamérica de la oposición materia/forma. Supone una radicalización del formalismo, al reconocer que los signos materiales específicos de carácter tipográfico son los términos fisicalistas de estas ciencias. Su propia estructura permite establecer las relaciones pertinentes a través de procesos de identificación y el establecimiento de ecuaciones. A través de su manipulación operatoria se obtiene un cierre operatorio que, alguna de sus formas, puede ser exportado a otras categorías en función de su mayor transparencia, operatoriedad y simplicidad.
            Materialismo gnoseológico. Teoría de la ciencia que adopta el punto de vista gnoseológico, ofreciendo una clasificación de los conocimientos humanos fundándose en criterios explícitos de corte materialista, una clasificación de las alternativas metacientíficas relevantes desde el punto de vista de la dualidad materia/forma (descripcionismo, formalismo, adecuacionismo y circularismo), y una teoría sobre la génesis, estructura y validez de las ciencias conocida como teoría del cierre categorial.
            Materialismo ontológico. Doctrina ontológica que agrupa la totalidad de las realidades que constituyen el campo de variabilidad del mundo Mi en tres géneros de materialidad {M1,M2,M3} oponiéndose al reduccionismo ontológico de los distintos formalismos. Por ejemplo, el corporeísmo que se basa en el privilegio de la realidad corpórea (M1) es, desde esta perspectiva un formalismo primario; y el psicologismo y el sociologismo, que hacen del hombre (individual o colectivamente) "la medida de todas las cosas" son formalismos secundarios (M2); el idealismo, finalmente, que convierte a las Ideas en la única realidad efectiva y objetiva, a expensas de las entidades físicas y de los sujetos, constituye un formalismo terciario (M3). Frente al reduccionismo mundanista, el materialismo ontológico postula la existencia de una Materia ontológica general (M) plural e inconmensurable, que se constituye regresivamente a partir de la pluralidad mundana, tomando al sujeto gnoseológico  (E) como principal valedor de su positividad.
            Mecanicismo. Concepción de lo real que asumiendo la existencia exclusiva de la materia o de una realidad no subjetiva, impone como causalidad universal la que viene regida por la ley de la acción y la reacción del choque físico.
            Metafísica. Denominamos así a toda construcción sistemática doctrinal, toda idea, &c., que, partiendo sin duda de un fundamento empírico lo transforma en una dirección preferentemente sustancialista, tal que la unidad abstracta así obtenida queda situada en lugares que están más allá de toda posibilidad de retorno racional al mundo de los fenómenos.
            Metamérico. Esquema de conexión entre dos conceptos conjugados, A y B, que toman a éstos como todos enterizos, sin analizarlos en sus componentes o partes. Las relaciones metaméricas son holistas, globales y, dejando de lado la mera yuxtaposición, pueden ser operatorias, tal cosa ocurre con los esquemas de conexión por reducción de un concepto a otro, por fusión de ambos en un tercero, o por articulación a través de una instancia independiente.
            Metodologías alfa-operatorias. Procedimiento característico de las ciencias naturales y de algunas versiones de las ciencias humanas mediante el que se regresa a un plano en el que las operaciones y demás componentes del sujeto gnoseológico han desaparecido factorizadas en componentes objetivos o unidades mínimas, cuyas relaciones se producen automáticamente al margen de los sujetos que las conocen o las desencadenan. Son alfa-operatorias las metodologías que explican el comportamiento del átomo en las reacciones en cadena o las que explican las conductas humanas a base de cúmulos de reflejos condicionados.
            Metodologías beta-operatorias. Cualquier procedimiento mediante el cual se elabora científicamente un campo a la misma escala de los componentes formales del sujeto operatorio. Es característico de las ciencias sociales y humanas que reproducen analógicamente las mismas operaciones de los sujetos participantes, cuando tratan de explicarlas en el plano gnoseológico. Es el tributo que deben pagar las ciencias culturales en virtud del dialelo antropológico. El método de la comprensión (verstehen) weberiano, referido a las acciones humanas, el psicoanálisis de Freud, por ejemplo, se mueven en el plano beta-operatorio. Las ciencias culturales se hallan así constitutivamente fracturadas en su campo de objetos por estas dos metodologías alfa y beta operatorias.
            Mito. Relato fantástico, fabuloso en el que intervienen hombres, héroes y dioses. La explicación mítica ve las entidades o algunas de ellas como divinas o animadas. El relato mítico es intemporal y atópico. Queremos decir que versa sobre un tiempo no real y un espacio no real ni histórico.
            Modalidad. Dícese de la validez del conocimiento y del ser en relación con la existencia, no afectando a su contenido sino a su modo de darse y su relación con el conocimiento o con el ser en sí mismo según se trate de una tradición o de otra. La tradición histórico-filosófica -a decir de Nicolai Hartmann- ha suministrado seis modos fundamentales: tres positivos y tres negativos: posibilidad, efectividad, necesidad, por un lado; imposibilidad, inefectividad, contingencia.
            Modo. Descartes: "Y entendemos aquí por modos lo mismo que en otras partes por atributos o cualidades. Ahora bien, cuando consideramos que la substancia es afectada o variada por ellos, los llamamos modos; cuando por esta variación la substancia puede denominarse tal, los llamamos cualidades; y finalmente cuando sólo tenemos en cuenta muy en general que están en la substancia, los llamamos atributos." & 56 Principia. Spinoza. "Por modo entiendo las afecciones de una substancia, o sea, aquello que es en otra cosa, por medio de la cual es también conocido."


            Monofisismo. Consiste en negar que en Jesucristo hubiese dos naturalezas, realmente distintas, la divina y la humana. Antes de que se debatiese este punto de teología, pudieron algunos escritores eclesiásticos afirmar que en Cristo había una sola naturaleza, sin coincidir con lo que después fue formal herejía. Así se expresó San Atanasio, admitiendo, no obstante, de hecho las dos naturalezas. Es que la unidad personal de Cristo, con sus dos naturalezas, fácilmente se pudo expresar por unidad natural o de naturaleza, cuando no había que temer en esto la interpretación que negase o la humanidad o la divinidad del Verbo Encarnado.
            Nestorio negaba la unidad personal de Cristo. Algunos que le contradecían se fueron al extremo opuesto igualmente al dogma de afirmar que de tal manera era Cristo una persona, que no había en Él más que una sola naturaleza. En los anatematismos mismos que contra Nestorio redactó y pronunció San Cirilo de Alejandría, se decía que en Cristo estaban reunidas las dos naturalezas, según la unidad física o natural. Algunos monjes se prevalieron de esta sentencia del patriarca para difundir su opinión de que no habían permanecido en el Hombre-Dios sus dos naturalezas, sino fundidas en una sola.
            Eutiques fue un ferviente partidario de tal herejía. En el sínodo de Constantinopla de 448 fue condenado y depuesto Eutiques por el patriarca Flaviano. Flaviano y Eutiques acudieron a Roma. El papa León el Magno respondió a Flaviano el 13 de junio de 449 con una declaración dogmática en pro de la distinción de las dos naturalezas humana y divina que, con carácter de declaración ex cathedra de la fe católica, no ha necesitado sino repetirse para terminar todos los debates sobre este punto.
            El Concilio de Calcedonia (451) resolvió unánimemente contra Nestorio y Eutiques que "es uno y el mismo Hijo de Dios y Señor Jesucristo, perfecto en la divinidad y en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, compuesto de cuerpo y alma racional, esencialmente igual al Padre en la divinidad y esencialmente igual a nosotros en la humanidad,...uno y el mismo Cristo...en dos naturalezas sin confusión, sin transformación, sin separación, sin división; pues la distinción de las dos naturalezas no se quita por su unión, sino consérvase la propiedad de cada una de ellas, y ambas se juntan en una misma persona y una Hipóstasis." Así la Iglesia Católica es diofisita. Hay unión de dos naturalezas en una sola persona.


            Monotelismo. Herejía del siglo VII que admitía en Cristo las dos naturalezas, divina y humana, pero una sola voluntad divina. Mientras Nestorio negaba la unidad de persona en Cristo, sostenía Eutiques que la divinidad y la humanidad forman en Él una sola sustancia y una sola naturaleza y una sola persona. Contra uno y otro lanzó el Concilio de Calcedonia (451) en su sesión quinta el anatema, cuando definió la unidad de persona y las dos naturalezas en Cristo.

            Sin embargo, la herida que el Concilio de Calcedonia infligió a la herejía monofisita no llegó a causarle la muerte. El Concilio había establecido de una manera general la existencia de dos naturalezas en Cristo, pero toda una serie de nuevas discusiones se suscitó al examinar los atributos y propiedades de cada una de estas naturalezas. Establecidas las dos naturalezas en Cristo, lo natural y lógico era deducir la existencia asimismo de dos voluntades, ya que una inteligencia sin voluntad, sin facultad de elegir, no sería perfecta. Y, sin embargo, en la doctrina que sostuviera una sola voluntad en Cristo imaginóse poder encontrar el lazo de unión que atrajese, más que al seno de la Iglesia Católica, a la unidad política a los numerosos contingentes de monofisitas, que con sus hondas enemistades constituían un verdadero peligro para el Imperio de Oriente tan gravemente amenazado por los persas.

            El Concilio de Constantinopla de 680 anatematizó el monotelismo y confirmó el diotelismo católico y ortodoxo. Definió la dualidad de voluntades en Cristo y las dos operaciones, sin separación, sin mezcla y sin división; voluntades no en pugna entre sí, sino de tal suerte ordenadas que la voluntad humana estuviese constantemente sujeta a la divina.

            Moral. Conjunto de normas ligadas al comportamiento de los individuos corpóreos en tanto que son miembros de grupos humanos, comunidades, religiones, sociedades o culturas. En tanto que las mores (=costumbres sociales) dependen de la sociedad en la que tienen vigencia, la moral se opone a la ética y sus imperativos respectivos pueden entrar en conflicto. Hay una gran diversidad de códigos morales, pero todos ellos parecen hacer referencia a la isonomía o la justicia, entendida como igualdad geométrica, que instaura un sistema de derechos y deberes recíprocos entre todos los miembros de la comunidad. La dialéctica interna de la moralidad se instaura por la inconmensurabilidad que se da entre la esfera ideal de aplicación de sus normas (toda moral intenta ser universal o estar referida a la comunidad universal) y la esfera real de su aplicación (El Estado, la Iglesia, la clase social, etc.) que entra en conflicto con códigos alternativos.

            Mundos posibles.  Caprichosa creación de un cierto tipo de filósofo imaginativo: un Mundo Posible es cualquier estado general de las cosas que podría darse, pero que no se da.

            Necesario y contingente. Las verdades necesarias son aquellas que, probablemente, no podrían ser de otra manera; las contingentes, en cambio, sí. Si, por ejemplo, digo "La señora Thatcher es la Primer Ministro" es contingentemente verdadero, mientras que "La señora Thatcher es la señora Thatcher" es necesariamente cierto (con lo cual se demuestra que puede haber verdades harto desgraciadas). Otra forma de expresarlo, muy empleada por los americanos, es decir que las verdades necesarias son verdaderas en todos los Mundos Posibles.

            Necesidad. Obligación física, racional o moral de actuar de una manera fija y determinada. En el plano físico y biológico, la necesidad es el concepto conjugado de azar. En el plano antropológico se opone a libertad. En la epistemología y la metodología científica el carácter necesario de las leyes contrasta con las concepciones probabilistas y ficcionalistas. En teología, por fin, el necesitarismo griego suele oponerse al contingentismo cristiano. Necesario es aquello que es así y así tiene que ser y no de otro modo. Según la Escolástica, necesario es quod non postest non esse.

            Nestorianismo.       Sistema cristológico condenado como herético, juntamente con su defensor y principal representante Nestorio, en el Concilio de Éfeso de 431. El concilio de Efeso (pero antes aún Cirilo de Alejandría, en su "kata ton Nestoríon dysfemion pentábiblos antírresis") condenó a Nestorio por defender una concepción dualista de Cristo como un híbrido constituido por dos naturalezas, una humana y otra praeterhumana (el logos), que no se unen hipostáticamente, formando una sola persona, de suerte que la Virgen María no podía ser llamada madre de Dios. Cirilo y el Concilio, sin embargo, reconocieron la necesidad de contar con dos naturalezas en Cristo, una humana y otra divina, aún cuando ellas estuvieran integradas en una sola figura personal, por la unión hipostática.

            La doctrina de Nestorio es la siguiente:

            1. Habiendo conocido el Verbo divino en su presciencia que el Hijo de la Santísima Virgen había de ser santo y grande, lo eligió para que lo fuese, disponiendo que milagrosamente naciese de una Virgen y que le fuese concedida la gracia de ser honrado con los nombres propios del mismo Verbo, y lo resucitó de entre los muertos. Por consiguiente, la expresión "el Verbo Unigénito de Dios se encarnó" sólo significa que estuvo siempre, como con hombre santo, con el Hijo de la Virgen, al modo que estuvo con los profetas, aunque con asistencia o presencia más perfecta. De aquí procede el evitar siempre la palabra henosis (unión), y el usar solamente del término synafeia (compañía o contacto), cual se halla entre cosas que permanecen intrínsecamente separadas (y sólo moralmente unidas). Para ocultar, empero, su impiedad, dice Nestorio que el Verbo estuvo con él desde su concepción en el seno de María.

            2. Por lo mismo no admite que sea verdaderamente Dios, aunque así sea llamado, sino que plugo a Dios concederle este título; y lo mismo dice del nombre de Señor, que suele dársele.

            3. Tampoco admite las expresiones con que afirmamos que el Hijo de Dios murió por nosotros y resucitó. El hombre es, dice, quien murió y resucitó, y estas cosas nada tienen que ver con el Verbo.

            4. Mas nosotros confesamos como él, que el Verbo de Dios es inmortal y la vida misma; pero creemos, además, que se hizo carne, esto es, que unió consigo la carne animada de alma racional, y que así padeció en la carne, según las Escrituras; porque si bien Él en sí mismo es impasible, como empero, el cuerpo que padeció era cuerpo suyo por la "encarnación", por esto se dice con razón que Él padeció. Y de la misma manera y por la misma razón decimos que resucitó. Él, por el contrario, niega todo esto, y dice que el padecer y el morir y el resucitar fueron cosas del hombre. El cuerpo del hombre es también, dice él lo que se contiene en los misterios (Eucaristía); mas nosotros creemos que aquella carne es vivificadora, porque es carne del Verbo, autor de la vida.   

            Normas. Sector del eje pragmático en la gnoseología del cierre categorial que alude al carácter reglamentado que deben poseer las construcciones científicas. En virtud de las normas, los autologismos y los dialogismos se canalizan de manera pautada, sometiéndose a una jerga y a una nomenclatura comunes, aceptando unidades de medida homologadas, estandarizando las diferencias y fijando las pautas de utilización de los aparatos. Por la vía de la normalización intersubjetiva, las construcciones científicas alcanzan, a veces, el plano objetivo de las verdades y demostraciones esenciales. Sin embargo, no todo lo normativo pragmáticamente es esencial semánticamente. Las normas gnoseológicas hallan así sus precedentes genéticos en las normas jurídicas y morales. Son normas jurídicas las que cumplen una serie de requisitos legales y alcanzan, por ello, fuerza coercitiva de ley para imponer o prohibir determinadas conductas a los miembros de una sociedad estatal. Son normas morales las que sólo obligan en conciencia, aunque exista además una fuerte presión social tendente a evitar desviaciones de la norma.

            Nominalista. El que no concede a las ideas generales ninguna realidad, ni en sí mismas ni en la mente. Lo único general es el nombre que puede asignarse a una colección o clase de ideas particulares (como lo son todas las ideas) parecidas y a las que el nombre designa indistintamente.

            Nominalismo.  Para esta línea de pensamiento, las especies y los géneros y, en general, los Universales (como cuando decimos "gato" o "mesa"), no son realidades anteriores a las cosas sino que son solamente nombres o voces por medio de las cuales se designan colecciones de individuos.

            Nomos. Ley, norma. Este concepto es imprescindible para comprender por qué las entidades están complicadas o intrincadas unas con otras. El concepto de physis y la pregunta por la Naturaleza suponen necesariamente la totalización y complicación de la realidad por un nomos.

            Noúmeno. El idealismo defiende la realidad del contenido de las ideas, es decir, es un realismo trascendental, en cuanto defiende la correspondencia real de nuestras estructuras cognoscitivas y el mundo en sí. Kant define su sistema como idealismo trascendental o realismo empírico. Hay según él, identidad de hecho entre realismo trascendental e idealismo empírico, por un lado y realismo empírico e idealismo trascendental, por otro. Sin negar que exista un mundo de cosas en sí, al que de hecho se accede en las otras dos críticas, Kant llama noúmeno, en sentido negativo, a lo que no es cognoscible como objeto de experiencia que, por otra parte, tampoco podemos comprender que sea intuible por el entendimiento, ya que la función del entendimiento no es intuir. Ese sería su contenido positivo: lo que es conocido directamente por el entendimiento.

            Númenes. Entidades sobre o infrahumanas que se relacionan con los hombres en el eje angular del espacio antropológico. La palabra "numinoso" alude en las teorías fenomenológicas de la religión a las experiencias de atracción y temor, al mismo tiempo, que los hombres sienten ante fuerzas superiores de índole religiosa. Desde el materialismo filosófico, se da un contenido objetivo a esas experiencias asignando a los grandes animales prehistóricos la función de las experiencias religiosas en la fase primaria de la religión. Son númenes también los ángeles y los demonios del helenismo o los extraterrestres de nuestra época.

            Objetividad. Dimensión de nuestras representaciones o de nuestro lenguaje que le hace comunicable o universalizable a toda una comunidad.

            Objetivismo. Doctrina gnoseológica sobre la naturaleza de las matemáticas que hipostatiza o substancializa los objetos matemáticos en un mundo ideal e independiente de los signos tipográficos materiales y de las operaciones psicológicas constructivas de los sujetos. Así Bolzano, Frege o Gödel.

            Ontológico. Referente al ser de las cosas. Que hace referencia a lo que las cosas son en sí mismas.

            Operaciones. Actividades del sujeto gnoseológico encuadrables en el eje sintáctico de la teoría del cierre categorial. Aunque las operaciones son siempre materiales y suponen la "manipulación quirúrgica" de términos dados a partir de los cuales se segregan nuevos términos del campo, no se trata de operaciones concretas, en el sentido de Piaget, en tanto se oponen a las operaciones formales efectuadas con los signos del lenguaje. para la gnoseología del cierre categorial también las operaciones formales son de índole material, pues las agrupaciones, separaciones, etc. de signos son del  mismo tipo de las que se realizan en todas las ciencias: aproximar, separar, juntar, mezclar, unir, etc. El sistema de operaciones característico de cada campo categorial define, en cada caso, el cierre operatorio a la escala apropiada. En tanto constituyen un sector del eje sintáctico, intercalado entre el eje de los términos y sometido al de las relaciones legales permisibles, las operaciones adquieren un valor objetivo que permite, en el límite desvincularlas del sujeto operatorio que las efectúa.

            Panteísmo. Concepción ontológica y cosmológica que considera al mundo como una parte o una manifestación de Dios, producto de una emanación o procesión divinas. Etimológicamente significa "todo es Dios".

            Paralogismo. La incorrección del silogismo desde el punto de vista de su forma, sea cual sea su contenido.

            Paratético. Concepto relacional, opuesto a apotético, que sirve para designar aquellas situaciones en las que las relaciones recíprocas entre dos cuerpos son producidas por su mutua contigüidad espacio-temporal. Son paratéticas las leyes del choque de los cuerpos, los principios de acción y reacción, las reacciones químicas, pero también los tropismos, los tactismos y las conductas asimilables al esquema estímulo-respuesta.

            Partes. Trozos o fragmentos en que se divide un todo. Término relacional que adquiere sentido gnoseológico en el marco de las relaciones holóticas (metaméricas, diaméricas) y en conexión con la distinción entre materia y forma. En este sentido cabe distinguir entre partes materiales y partes formales según el grado de despiece o división de una determinada totalidad. Las partes materiales son aquellas que no conservan la forma del todo, mientras que las partes formales sí la conservan, de modo que, partiendo de ellas resulta posible reconstruir el todo original. Aplicado a la teoría de la ciencia, las teorías que despiezan las ciencias en componentes genéricos (vgr. proposiciones, operaciones mentales, etc.) no pueden dar cuenta del carácter constructivo de la ciencia, en cambio, las teorías gnoseológicas analizan las ciencias en sus partes formales constitutivas (vgr. relaciones, demostraciones, teoremas, etc.).

            Persona. Sujeto racional de derechos y deberes con capacidad de obrar y libre. Según Boecio, persona es la sustancia individual de naturaleza racional. persona est naturae rationalis individualis substantia.

            Physis. Naturaleza. El término Physis hace referencia a lo primero, a la naturaleza de los entes. Etimológicamente significaría acto o proceso de surgir, brotar o desarrollarse y crecer. Significados de Physis:

            -Principio o arkhé material de donde brotan los entes naturales (que realizan el acto de Phynai).

            -Sustancia que componen o de las que están hechas las entidades. (Materia).

            -Totalidad de la que está compuesta la naturaleza, o de lo que está compuesto de estas sustancias.

            -Orden universal o cósmico.

            -Principio del universo.

            -Conjunto de entidades que se desarrollan o perecen conforme a un orden, a un nomos o logos (Cosmos).

            -Fin perfectivo al que tiende cada cosa en su proceso (Telos, Entelequia).

            -Lo inteligible de cada cosa (Eidos)

            -Lo opaco a la inteligibilidad, lo concreto de cada cosa, el principio de individuación, lo que posibilita el cambio (Materia).

            Phrónesis. Prudencia política y moral, sabiduría práctica, racionalidad o razón práctica. Según Platón es una ciencia, según Aristóteles no, sino que es un saber práctico particular y requiere tiempo y experiencia para adquirirse. Por ello, los jóvenes no pueden ser prudentes. Otra posibilidad es seguir el consejo y el ejemplo de un hombre egregio (spoudaios).

            Poiesis. Es la producción. Su característica es ser una actividad, cuyo fin no reside en ella misma. Ciencias poéticas son las de las producciones artesanas y culturales, como la carpintería o la poesía.

            Posibilidad y realidad. Los términos "posibilidad" y "realidad" se comprenden con la mayor rapidez si se los compara entre sí, aunque concediéndole la prioridad al concepto de "realidad". Algo es real si es completa y totalmente actual aquí y ahora, o se encuentra en un estado de realización plena o de perfección; se opone a lo que no es actual aquí y ahora, sino que simplemente podría ser. La realidad está pues vinculada a la existencia real.

            Lo posible es lo que puede ser, al contrario que aquello que no puede ser, lo imposible. Lo posible no se opone a lo real, ya que todo lo real tiene que ser posible. Por lo tanto, podemos juzgar invariablemente la realidad por la posibilidad, pero no a la inversa.

            Positivismo. Doctrina gnoseológica que afirma que lo único que cuentan son los hechos positivos registrados por un observador. El conocimiento es recopilación de lo dado, de lo positivo, de los hechos o datos sensoriales.

            Positivismo jurídico. Doctrina metajurídica que sostiene que no hay normas externas al derecho que justifiquen a éste. El derecho es autónomo en su justificación y legitimación. No hay ningún derecho natural que legitime al derecho positivo. El derecho positivo se legitima en el acto mismo de su autopromulgación. La legitimidad del derecho positivo descansa en él mismo.

            Postulado. Proposición que se admite sin demostración como una exigencia de la razón. Sinónimo de axioma. Usado por Euclides

            Potencia. (dynamis) Es un modo de ser entre el no-ser y el ser en acto. Es capacidad de poder llegar a ser lo que en cierto modo ya es. Por eso, está ordenado al acto y requiere la intervención de un ser en acto.

            Pragmática. Dimensión del lenguaje que estudia el sistema de relaciones que se dan entre los signos y sus usuarios. Cuando se toma el lenguaje como hilo conductor para el análisis gnoseológico de las ciencias, el eje pragmático explora las relaciones pragmáticas en tres direcciones o sectores: el de los autologismos, el de los dialogismos y el de las normas.

            Praxis. Conducta específicamente humana que incluye siempre relaciones apotéticas. Sólo en términos de praxis cabe entender las conductas morales y éticas, el ejercicio de la libertad o el sentido de la existencia humana frente al reduccionismo que pretende explicar las actividades humanas en términos de conductas genéricas. Gnoseológicamente,la praxis se opone a la teoría. Con Kant afirmamos aquí el primado de la razón práctica o de la praxis, pero de una forma diamérica que no concede autonomía alguna a las teorías segregadas por la sinexión de praxis científicas heterogéneas.

            Principio. Según Aristóteles, este concepto tiene un significado lógico y ontológico. Desde el punto de vista lógico, principio es una exigencia lógica que debe darse en la argumentación. Desde el punto de vista ontológico, principio es semejante a causa. Ambos significados se encuentran relacionados entre sí de un modo inmediato, siendo más utilizado el sentido ontológico del mismo.

            Principio de causalidad. Todo cuanto existe tiene una causa. Todo cuanto acontece está causado o es efecto de una causa. Todo lo real está sometido a leyes causales.

            Principio de no contradicción. Nada puede ser y no ser, o bien tener y no-tener una misma cualidad al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista. Toda proposición idéntica es verdadera y su contradictoria es falsa.

            Principio de identidad. El ser es y el no ser no es. Lo que es, es, y es lo que es.

            Principio de los indiscernibles. Leibniz formula por vez primera el principium identitatis indiscernibilium (identidad de los indiscernibles) según el cual nunca puede haber dos cosas que sean idénticas respecto de todas sus propiedades.

            Principio de razón suficiente. Nada es sin que se pueda dar razón suficiente de ello. Significa que se debe poder dar razón de toda verdad. Spinoza: "Debe asignársele a cada cosa una causa, o sea, una razón, tanto de su existencia, como de su no existencia".

            Principio de tercio excluso. Entre el ser y el no ser no puede haber un medio o un tercero del mismo contenido.

            Progressus. Método de reconstrucción sintética que permite dotar de sentido o significado alas partes obtenidas por la vía analítica de la fragmentación o trituración efectuada en el regressus. Platón consideraba el progressus como un camino de vuelta, como el "descenso a la caverna". Dialécticamente, tanto el método progresivo como su complementario, el método regresivo, forman parte de un sólo movimiento global. El progressus puede ejecutarse tanto en el marco de la totalización categorial científica, como en el marco de la totalización trascendental o filosófica. En el primero el progressus avanza en la misma dirección que el cierre categorial propiciando la reconstrucción sintética de nuevos teoremas y reforzando los principios del cierre. En el plano trascendental, el progressus conduce a la symploké de las Ideas, desde las que adquiere sentido la propia praxis moral y política.

            Prolepsis. Anticipación, previsión. Es un término de la teoría epicúrea del conocimiento. Es algo semejante a una idea general, previa a la identificación de objetos concretos en cada acto sensible. Pero no es una idea innata, sino producto de la abstracción mental.El término se usa en retórica para señalar la situación en la que un orador se adelanta a las posibles objeciones de los oyentes o de los interlocutores. Gnoseológicamente se llama actividades prolépticas a todas aquellas operaciones del sujeto mediante las que, partiendo de las experiencias presentes y por analogía o imitación de cierres operatorios definidos en el pasado, construye resultados verificables en el futuro. Son prolepsis, por ejemplo, los fines o metas, los proyectos, los planos de un edificio, la logística militar y, en general, todas las praxis individuales o colectivas que conducen a  construcciones nuevas en cualquier género de materialidad implican prolepsis. En este sentido objetivo se opone a anámnesis.

            Proposición. Son simples frases que o bien son verdaderas o bien falsas. Por ejemplo: "Margaret Thatcher es un hamster". Por el contrario, y aunque ello parezca absurdo, "Ven a mi casa y te enseñaré mi colección de quesos franceses antiguos" no es una proposición. Las proposiciones atómicas son proposiciones básicas que afirman algo acerca de algo y como tales fueron distinguidas por el primer Wittgenstein (pero por supuesto no por el segundo) como fundamentos del lenguaje.

            Proposición. La lógica clásica o tradicional, la de inspiración aristotélico-escolástica, distingue entre la proposición y el juicio. Mientras el juicio es el acto del espíritu por medio del cual se afirma o se niega algo de algo, la proposición es el producto lógico de dicho acto, esto es, lo pensado en dicho acto. A veces se usa, en vez del término "proposición" el vocablo "enunciado". A veces se emplean indistintamente los dos. Verdad de rango menor que un teorema.

            Psicología. Parte de la Metaphysica specialis de Chr. Wolff que se ocupaba del estudio racional del alma. Se denominaba psychologia rationalis.

            Psicologismo. Doctrina que explica las leyes de la lógica como operaciones psicológicas subjetivas. Se trata de un reduccionismo impostado sobre el eje pragmático. Así Stuart Mill. La estrategia psicologista se mantiene tanto cuando las operaciones se interpretan biológicamente (Cibernética) como cuando se interpretan sociológicamente (Durkheim).

            Quiasmo. Literalmente, poner en figura de aspa. Figura retórica formada por dos antítesis cuyos términos se cruzan. El pensamiento dialéctico se desarrolla con frecuencia a través de quiasmos (vgr. "no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser el que determina la conciencia") por oposición al pensamiento analítico que se desarrolla en forma lineal.

            Racional. 1) Razonado;

                                   2) en matemáticas, un número que puede ser expresado como función de otros dos números.

                      3) Cualquier cosa que diga uno mismo.

            Irracional. 1) No razonado.

                 2) en matemáticas, un número que no puede ser expresado como función de otros dos números.

                        3) Cualquier cosa que digan los demás.

            Racionalismo. Corriente filosófica que privilegia la razón en cuanto forma de conocimiento y principio supremo de organización del discurso filosófico y desconfía de los conocimientos empíricos por ser éstos contingentes. Las más importantes figuras de esta tendencia filosófica fueron Descartes, Spinoza, Malebranche y Leibniz. El racionalismo toma como modelo epistemológico para su discurso filosófico las ciencias matemáticas y procede more et ordine geometrico.

            Razón. "La tarea de la razón consiste en elevarse desde la síntesis condicionada, a la cual está siempre atado el entendimiento, a la incondicionada que éste no puede alcanzar jamás." La razón no es lo mismo que el entendimiento. La razón es la facultad del uso de los conceptos. El entendimiento conoce conceptos, leyes universales; la razón los usa, mal o bien, derivando lo particular de lo general. Para el Racionalismo la razón es la facultad de evidencias, con lo que no pasa de ser el imperio absoluto del entendimiento captador de ideas. La razón ha de ser fundamentalmente para Kant sistema crítico del entendimiento o de los principios generales que éste aplica.

            Radial. En la teoría del espacio antropológico, eje que relaciona a los hombres con realidades naturales o artificiales no humanas. Las relaciones radiales en el plano físico aluden a las relaciones termodinámicas de los organismos con su medio (alimentación, cobijo, etc.), mientras que en el plano cultural se refieren a las relaciones técnicas o tecnológicas.

            Realismo. Es la creencia de que los objetos externos están ahí pese a todo, y no sólo cuando alguien cae en la cuenta de su presencia. Sin embargo, Realismo es un término múltiple y muy ambiguo en su sentido filosófico. En filosofía de la ciencia implica que las leyes científicas regulan las relaciones reales en el mundo físico.

            Reducción. Operación gnoseológica legítima mediante la cual las partes de un todo dado se analizan, descomponen o factorizan en componentes mínimos que permiten conexiones operatorias dentro de una categoría.Toda ciencia practica la reducción como un momento de regressus hacia los términos o componentes esenciales del mismo.

            Reduccionismo. Extrapolación ilegítima que extiende los resultados obtenidos por reducción en un campo gnoseológico a campos heterogéneos e incluso a Ideas trascendentales. El reduccionismo es siempre metamérico e intencional y se proyecta fundamentalmente sobre el sector dialógico del eje pragmático. Por ejemplo, es reduccionismo apoyar la libertad de los sujetos humanos en el principio de indeterminación de Heisenberg o dar cuenta de la antropología cultural en términos sociobiológicos.

            Referente. Contenido material semántico de los términos en el plano de la demostración lógica. Los referentes se dibujan siempre gnoseológicamente en el sector fisicalista del eje semántico y aluden a la presencia de objetos físicos independientemente de su grado de complejidad: cuerpos, individuos, organismos, aparatos, etc.

            Reflexión. Forma de actuar de la subjetividad en la relación cognoscitiva con lo real, caracterizada por considerar al objeto como radicalmente ajeno a la subjetividad y, por tanto, condenada a no captar de este objeto sino la superficie y la exterioridad.

            Realismo. En sentido general significa aquella posición para la cual el ente real existe en sí con independencia de nuestro conocimiento.

            Regressus. Conjunto de procedimientos analíticos característicos de la conciencia crítica, tanto categorial (científica) como trascendental (filosófica), cuyo significado original se encuentra en el tránsito platónico desde el mundo de las "apariencias", vinculado a la caverna, hasta el mundo real de las Ideas. En el plano categorial o científico, el regressus se manifiesta tanto a través de los procesos de reducción o trituración de los fenómenos hasta el plano de los componentes mínimos esenciales, como a través del regreso desde las evidencias recibidas (creencias de sentido común, analogías aparentes, etc.) hasta el plano de las hipótesis científicas explicativas que instauran relaciones esenciales. En el plano filosófico o trascendental, la crítica regresiva conduce a la Idea de materia indeterminada, pero como es trascendental no produce la desintegración de la propia conciencia reflexiva (como ocurre en el nihilismo), sino que mantiene firme la hipótesis de la propia actividad crítica de la conciencia corpórea que se va configurando a sí misma en el propio proceso circular que se desencadena entre el regressus y el progressus. Aunque regressus y progressus son procesos metodológicos complementarios y circulares, no tienen por qué ser conmensurables y cerrados, como se muestra a propósito de los análisis del concepto de libertad y del concepto de persona.

            Relaciones. Desde la perspectiva relacionista, fundamento último de la lógica y de todo pensamiento racional. Razonar es relacionar. Pero las relaciones son múltiples y heterogéneas. Gnoseológicamente las relaciones constituyen uno de los sectores del eje sintáctico en la teoría del cierre categorial en conexión con los términos, sobre cuyas figuras enclasadas se instauran, y en conjugación con las operaciones por cuya mediación se constituyen. Cuando se formulan explícitamente las relaciones toman la forma de proposiciones, que establecen la igualdad, la desigualdad, el isomorfismo, la congruencia, la equivalencia, etc. entre términos. Pero las relaciones pueden aparecer también en contextos no lingüísticos, como el equilibrio establecido en la balanza de doble pesada, etc. Los elementos funcionales que establecen las relaciones se llaman relatores. Son relatores muchos signos tipográficos que establecen conexiones entre términos (=,>,<, --->, ¬, etc.), pero también muchos aparatos e instrumentos científicos. Las identidades sintéticas obtenidas mediante procesos de confluencia de cursos operatorios heterogéneos constituyen relaciones esenciales que consuman los procesos característicos del cierre categorial. Entre las ideas trascendentales se tejen también relaciones precisas que confirman la symploké de las ideas en cada época histórica.

            Relatos. Narraciones de hechos pasados. El campo categorial de la historia está constituido por dos clases heterogéneas: la clase de los relatos, que tienen que estar dados en el presente mismo desde el que se reconstruye y reinterpreta la historia y la clase de las reliquias.

            Religación. Término utilizado por el filósofo español X. Zubiri para describir la relación básica del hombre con Dios como realidad fundamental última. Desde la teoría del espacio antropológico, sin embargo, la religación zubiriana aparece como un caso particular de religación dibujada

en el eje radial. Pero el sentido de la vida humana puede concebirse  pluralistamente proyectado sobre otros ejes: circular, angular, etc.

            Religión primaria, secundaria y terciaria. El comportamiento religioso del hombre aparece ligado, en sus orígenes, a su relación con los animales considerados como seres numinosos, bienhechores unos, peligrosos otros (religión primaria). Posteriormente el hombre construirá seres numinosos míticos, superhombres o héroes (religión secundaria). Más tarde, proclamará la existencia de un sólo dios como numen espiritual omniabarcante (religiones terciarias, monoteístas, que desarrollan la teología).

            Reliquias. Vestigios materiales de culturas y acontecimientos pretéritos, tales como restos de edificios, tumbas, cerámica, armas, joyas, inscripciones, etc. La segunda clase complementaria de términos, que junto con la clase de los relatos sirve para reconstruir y reinterpretar la Historia.

            Santidad. Kant define la santidad como "la completa adecuación de la voluntad con la ley moral"; y ésta es la condición para conseguir el bien supremo, conjunción de virtud y felicidad. Si la santidad es algo que "debe suceder", hay que postular como verdadero el sumo bien y las condiciones para su consecución.

            Semántica. Sobre todo cuando se hable con los locos de las computadoras, es muy útil recordar la distinción que existe entre Semántica y Sintaxis. Semántica es la ciencia que estudia las diversas relaciones de las palabras con los objetos designados, es decir, de qué modo y bajo qué leyes las palabras se aplican a los objetos. En tanto que la Sintaxis se ocupa de los signos con independencia de lo que significan, así como de las relaciones de los signos entre sí. Luego se puede seguir la sintaxis de un sistema sin tener la menor idea de su semántica. Y eso, en realidad, es lo que hace el intruso de la filosofía: sabe, en el mejor de los casos, cómo se manipulan los términos del lenguaje. Pero en cambio no entiende una sola palabra de lo que está afirmando. Puesto en otros términos, un auténtico impostor filosófico es aquel que dice lo que sabe, pero no sabe lo que dice.

            Semántica. Dimensión del lenguaje que estudia el sistema de relación que se da entre los signos y los objetos a los que se refieren. Nociones como significado, sentido, referencia, interpretación, satisfacción, verdad, etc. se dibujan preferentemente en la dimensión semántica. Cuando se toma el lenguaje como hilo conductor para el análisis gnoseológico de la ciencia, el eje semántico explora las relaciones entre signos y objetos con la intervención mediadora del sujeto en tres direcciones: fisicalista, fenomenológica y esencial.

            Silogismo. Razonamiento deductivo en el que de dos premisas se deriva necesariamente una conclusión. Dice Aristóteles:"Un silogismo es un argumento donde, establecidas ciertas cosas, resulta necesariamente de ellas -por ser lo que son- otra cosa distinta de las antes establecidas" (Analíticos Primeros, I, 24 b 18-23.

            Sinn und Bedeutung. Sentido y Referencia: una distinción entre dos tipos de significado hecha por Frege y una de las piedras angulares de la moderna filosofía de la lógica.

            Sindéresis. Conocimiento de los primeros principios de la moral y la ética. Conocimiento de lo que está bien o mal. No es un conocimiento científico, es una opinión verdadera.

            Sinexión. Vínculo ontológico que liga realidades o términos heterogéneos. El vínculo sinectivo se mantiene entre los distintos esquemas de identidad que pueblan el mundo, de modo que la identidad pueda seguir teniendo sentido, en el marco del materialismo filosófico, que es un pluralismo radical. Ejemplos intuitivos de sinexión son las relaciones entre el anverso y el reverso de cualquier objeto o entre el polo positivo y el negativo de un imán. Los términos que se vinculan sinectivamente son signos diversos, pero operan necesariamente juntos, de modo que el uno no puede existir sin el otro. Gnoseológicamente, la sinexión es el modo de vinculación característico de las identidades sintéticas, por oposición a las meras identidades analíticas.

            Sintaxis. Dimensión del lenguaje que estudia las relaciones de los componentes más estrictos de los lenguajes, los signos, entre sí. En el plano de los lenguajes formalizados hay un privilegio de la dimensión sintáctica al determinarse con precisión: los símbolos primitivos, las reglas de formación y las reglas de transformación o derivación. Cuando se toma el lenguaje como hilo conductor para analizar la estructura de la ciencia, se distingue el aspecto aparentemente autónomo y autorreflexivo de la sintaxis, que no sólo se integra y se constituye por la mediación de las otras dimensiones (semántica y pragmática), sino que esta mediación provoca en ella una fragmentación en tres sectores: el sector de los términos, el sector de las relaciones (semántica) y el sector de las operaciones (pragmática).

            Síntesis. Composición de unas partes para formar un todo.

            Sintético. Producido por identificación y composición de elementos diversos en su origen. La síntesis de elementos no es sólo una actividad epistemológica del sujeto cognoscente como puso de manifiesto Kant con su noción de los "juicios sintéticos a priori"; es también el resultado de procesos operatorios ontológicos y gnoseológicos. A la constelación semántica de la síntesis pertenecen varios de los términos utilizados como anamórfosis, confluencia, identidad sintética, sinexión, symploké, etc.

            Sistema. La razón, que justifica lo que le es propuesto, elabora un sistema. En el sistema se articulan de modo coherente una serie de conocimientos obtenidos por la razón bajo la unidad de la idea.

            Solipsismo. Teoría que afirma que sólo yo y mis representaciones existo (solus ipse). Me resulta imposible demostrar la existencia de otras mentes y de una realidad extramental a la que correspondan determinadas representaciones mías de mi conciencia. El solipsismo reduce la realidad al Ego y a sus representaciones.

            Sujeto y objeto. El término latino subiectum (literalmente, lo que está debajo) se formó a partir del griego hypokéimenon (de hypokeisthai, estar a los pies de alguien, servir de soporte a algo), con el que Aristóteles designa: primero la materia, en cuanto que le sirve de base a la forma; segundo, la sustancia o lo individual concreto, en cuanto que le sirve de base a las propiedades y a sus cambios, y tercero, en la lógica, aquello sobre lo cual se afirma algo. En la filosofía medieval se usó el término subiectum , además de en estos tres significados, en una cuarta acepción, a saber, para designar el objeto de una actividad, de una facultad, o también de una ciencia (en francés sujet, y en inglés, subject). La expresión obiectum  (literalmente, lo que está frente a), que apareció por primera vez en la Edad Media, significó, originalmente, lo mismo que subiectum en el cuarto significado.

            Sujeto y Objeto no constituyeron, por tanto, originalmente una pareja conceptual; las parejas de conceptos habituales fueron, más bien, Sujeto y forma o propiedades (sujeto ontológico), y también, Sujeto y predicado (sujeto lógico o gramatical). Sujeto y Objeto se convirtieron en una pareja conceptual por primera vez en la baja Edad Media con los giros esse subiectivum (el ser de un sujeto ontológico) y esse obiectivum (el ser de lo que sólo es objeto, y que, por tanto, sólo existe en el pensamiento); según esta terminología, es objetivo lo que existe sólo como objeto del pensamiento y subjetivo, por el contrario, lo que existe independientemente de todo pensamiento (finito).

            Sólo cuando en el idealismo alemán se concibió al yo o a la conciencia como la realidad más importante, o incluso la única, apareció el significado gnoseológico moderno de los conceptos  "sujeto" y "objeto". A partir de esta concepción, el concepto "sujeto" es un término usado para designar un yo en cuanto que está orientado a conocer, anhelar y sentir un objeto; "objeto", por el contrario, es el término que se usa para designar lo conocido, lo anhelado, lo sentido. Como la conciencia -según la concepción de Kant- no puede aprehender las cosas tal como son en sí, la expresión "subjetivo" va adquiriendo progresivamente el significado de "lo que es válido meramente desde la perspectiva del yo", y "objetivo", el significado de "lo que es válido sobre las cosas en sí".

            Sustancia.  (ousía) Aquello que hace a una cosa ser lo que es. Aristóteles distingue entre sustancia primera y sustancia segunda. La primera es el tóde tí, el esto concreto e individual, aquello que ni es dicho de un sujeto ni está en un sujeto. La ousía es la causa inmanente del ser en todo aquello que no se predica de un sujeto. Este concepto es central en la metafísica de Aristóteles. La sustancia es el ser en cuanto tal y la pregunta por el ser se convierte en pregunta por la sustancia. Todo individuo concreto es una sustancia, con lo que se opone a la teoría platónica de las ideas, que consideraba que los existentes concretos eran simples copias de las ideas y no tenían en sí mismos su propia sustancia. Que algo sea sustancia equivale a decir que algo tiene una naturaleza propia; y ello supone afirmar que tiene en sí mismo la causa de su propio movimiento y de su devenir, de un modo sustancial y nunca accidental. Son sustancias segundas las formas específicas y los géneros, pues las cosas que se predican de los sujetos individuales revelan la sustancia primera. En la tradición racionalista, sustancia es lo que no necesita de otra cosa para existir; es acepción que se apoya, por tanto, en la independencia. Y, en sentido estricto, sólo Dios sería sustancia. Pero Descartes diferencia la sustancia infinita de la finita o creada que requiere únicamente de la primera. Spinoza adopta la definición cartesiana pero únicamente acepta la sustancia infinita "Por substancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa a partir del cual deba formarse". Leibniz la enfoca como actividad actual, por lo que relega a un segundo plano la condición de independencia. La substancia es, en cualquier caso, el único soporte de los atributos y de las afecciones de éstos o modos. Lo que es en sí y no en otro; en ella, como en su soporte o fundamento, se darían los "accidentes", cualidades o atributos.

            Symploké. Término de origen griego usado para designar la composición, el ensortijamiento, la malla o la urdimbre que forman distintos elementos o procesos. Demócrito usó "symploké" para describir el entrelazamiento que se produce entre los átomos invisibles e indivisibles para formar las realidades sensibles. El viejo Platón de El sofista y El político utilizó symploké para referirse a la combinación de letras, sílabas y palabras mediante las que se forma el logos, el discurso significativo y la racionalidad. Al igual que ocurre en el lenguaje, donde no son posibles todas las combinaciones, sino sólo algunas, y en el que hay algunos elementos privilegiados (las vocales), así también en la realidad no todas las ideas son combinables, aunque hay algunas ideas (los géneros supremos) que tienen más versatilidad y son más polivalentes. La symploké de las Ideas constituye el entramado de la filosofía. Cada época histórica fragua su propia symploké.

            Tautología. Enunciado siempre verdadero, sea cual sea el valor de verdad de sus componentes. Prototipo de identidades analíticas, que encubren procesos sintéticos de identificación.

            Teísmo. Creencia en un Dios personal de las religiones terciarias.

            Teleología. Existen causas finales, fines, finalidad en la evolución.

            Teología. Parte de la Filosofía tradicional que se ocupaba de Dios. En la Metaphysica specialis de Chr. Wolff se ocupaba de Dios y recibía el nombre de Teologia naturalis, a diferencia de la teología dogmática de los teólogos eclesiásticos. Discurso legitimador de la religión.

            Teorema. Cada uno de los componentes mínimos o "células gnoseológicas" de la ciencia, desde el punto de vista de la gnoseología general sintética. Los teoremas, sin embargo, al igual que las células, son internamente considerados configuraciones complejas en las que funcionan ya todos los elementos característicos de un cierre categorial. La reunión y sistematización de varios teoremas va constituyendo por sinexión una ciencia, que desde esta perspectiva sintética aparece como un conjunto estructurado de células gnoseológicas, cuyas conexiones mutuas son lo suficientemente profundas y estables como para garantizar su integridad orgánica y su equilibrio a través del tiempo.

            El teorema es también en los sistemas axiomáticos una afirmación que es menester demostrar. Los teoremas son las verdades deducidas a partir de los axiomas y de otros teoremas previos.

            Teoría axiomática. Se enuncian unos cuantos axiomas o leyes convenientemente elegidos y el resto de la teoría es lo que se deduce de ellos; la primera teoría axiomática nos la ofreció Euclides en sus "Elementos".

            Teoricismo. Filosofía de la ciencia en la que la experiencia queda reducida a teoría. La teoría tiene la primacía.

            Término. Configuración característica de los objetos tal como se presentan a la consideración científica. El sector de los términos constituye el primer tramo del eje sintáctico en la gnoseología analítica del cierre categorial. Los términos, por ejemplo, los puntos y las rectas en geometría, los signos en álgebra, los elementos y sustancias en química o las reliquias y relatos en historia. Pero, aunque la estructura de ADN, p.ej., sea analizable en términos físico-químicos, el ADN es una configuración de la genética (de la biología) y no de la química. Cada cierre categorial configura una escala de términos complejos que es específica de cada ciencia.

            Tesis. Afirmación, posición que se sostiene por uno.

            Totalidad. Idea filosófica de larga tradición metafísica y fuertemente criticada por sus connotaciones totalitaristas. Actualmente sigue asociada a concepciones sistémicas holistas (el todo no se reduce a la suma de sus partes) a concepciones emergentistas (los todos exhiben propiedades nuevas de las que carecen sus elementos) y a concepciones marxistas (vgr. el concepto de totalidad concreta de K. Kosik como antídoto contra el dogmatismo y el idealismo de las posiciones analíticas). Aquí usamos el concepto de totalidad de manera no estática, sino dinámica, aludiendo a los procesos de totalización que se producen operatoriamente en virtud de las conexiones sinectivas entre partes heterogéneas, sean materiales o formales. La idea de todo o totalidad no tiene así un sentido al margen de la dialéctica que mantiene con sus partes.

            Todo. Totalidad. Tiene que ver con los conceptos de clase y de conjunto. Es en la noción de totalidad en donde se entrelazan. Cuando hablamos de todos los miembros de una clase o de un conjunto, la palabra "todos" puede tener varios significados, según el modo en que se organice la totalidad a la que se refiere.

            La primera distinción importante es el uso de todo en un sentido  distributivo o en un sentido atributivo.

            a) Un todo distributivo agrupa sus partes (elementos o individuos) de tal manera que lo que se dice de todos se dice también de cada uno de los miembros en particular. En lógica clásica se conoce que un término está distribuido en cualquier proposición cuando hace referencia a todas y cada una de las clases que representa. Técnicamente se puede decir que las relaciones entre las partes de un todo distributivo son simétricas y transitivas, y, por tanto, de equivalencia. Son clases distributivas según eso, aquellas cuyas partes son homogéneas y pueden caracterizarse por una serie de propiedades comunes.

            b) Un todo atributivo, en cambio, se construye por acumulación de partes, que guardan entre sí relaciones asimétricas. Los todos aparecen ahora como agrupamientos y sus partes son heterogéneas. Las matemáticas tienden a organizar sus elementos desde la perspectiva de las totalidades atributivas. Es correcto hablar entonces de conjuntos atributivos.

            Trascendental. Dice Kant "llamo trascendental a aquel conocimiento que se ocupa no tanto de objetos cuanto de nuestro modo de conocer a priori". En la tradición kantiana alude a las condiciones constitutivas del sujeto epistemológico que hacen posible el conocimiento mismo. La Crítica de la Razón Pura investigó esas condiciones de posibilidad por contraposición al valor objetivista de que estaba revestido el vocablo "trascendente". Trascendente en la metafísica tradicional alude a lo que está más allá del mundo y constituye su fundamento. Aquí usamos trascendental para referirnos al nivel característico en el que se mueve la razón filosófica por oposición al plano de trabajo de la razón científica que llamamos categorial. Lo trascendental es a lo categorial como las ideas a las categorías. Evitamos así entrar en la pseudoproblematización que implica la dualidad sujeto/objeto; subjetivismo trascendental/objetivismo trascendental. También el objetivismo es trascendental o filosófico, aunque no sea trascendente por respecto a la materia o al mundo material.

            Tropos. Motivos de dudas de los escépticos. Son cinco: 1) La relatividad de las opiniones que hacen discutible todo principio. 2) Ninguna demostración llega al principio último. 3) Toda sensación es subjetiva. 4) Toda premisa es forzosamente hipotética. 5) Demostrar la capacidad de la mente humana basándose en la misma, es un círculo vicioso.

            Universales. (del latín universalia): En la escolástica se llama así a los conceptos que se aplican a toda una clase de seres individuales, como igualmente válidos para cada uno de éstos. Según la doctrina clásica de Porfirio, la aplicación puede ser: como su género, como su especie, como la diferencia especificante, como algo propio de toda la especie o como un mero accidente individual (aunque también repetible).

            Un universal es algo común a todas las cosas particulares iguales o parecidas entre sí. Entendido en el sentido más amplio, un universal puede ser, el mismo, una cosa individual, una palabra escrita que se dice de cada uno de los individuos iguales o parecidos entre sí, o una imagen semejante a cada uno de ellos, que los representa de modo típico. También el todo, compuesto por las cosas individuales de que se trata; el "agregado", del que cada uno de los individuos es una parte, puede ser considerado como universal.

            El llamado problema de los universales radica en la pregunta acerca de si, además, hay un universal en sentido más estricto, es decir, si existen universales que no sean ellos mismos individuos, sino que constituyan un ámbito específico "al lado" o "más allá" del de las cosas individuales. El nominalismo no acepta la existencia de tal ámbito "superior", mientras que el realismo platónico cree que es necesario explicar las semejanzas de los individuos por medio de la existencia de un sistema específico de entes ideales o abstractos. Según la función, constitución y modo de existencia que se atribuya a estos entes, pueden distinguirse diversos tipos de realismos platónicos ¿Se trata de conceptos objetivos, cualidades y esencias universales, o ideas ejemplares? ¿Son un producto del pensamiento (conceptualismo) o existen también independientemente de él (realismo platónico)? ¿Son primarios o secundarios con relación a los individuos del mundo material? ¿Cómo están relacionados entre sí, cuál es la estructura de su jerarquía? Las extensiones de los universales ¿están determinadas de modo simplemente fáctico, o hay también entre ellas determinadas conexiones (intencionales) basadas en leyes esenciales (en una síntesis a priori).

            Utopía. Ideal supremo concerniente normalmente a asuntos humanos, tales como la organización social o política. Se llama utópicos a esos ideales, porque su realización no ha tenido lugar (topos=lugar) y es casi imposible que la tenga. De ahí que para el marxismo lo utópico es algo ilusorio e irrealizable y tiene connotaciones peyorativas: frente al socialismo utópico propone el socialismo científico que sí es realizable. Hay autores sin embargo (Bloch, Marcuse), que conceden a las utopías una función positiva en cuanto sirven para orientar la praxis y en cuanto fomentan la crítica de las insuficiencias del presente. Pero la crítica utópica es ineficaz; sólo es eficaz la denuncia de las contradicciones internas que se dan realmente en el sistema.

            Verdad. 1. La verdad como aletheia. Consiste en la identidad de la verdad antepredicativa, prelingüística con la cosa, con su manifestación. La aletheia es la presencia, el desvelamiento de la cosa. La verdad está ahí en las cosas y sólo hace falta que la descubramos.

            2. La verdad como coincidencia o correspondencia. Afirma que la verdad consiste en una coincidencia. Fue formulada por vez primera por Platón y Aristóteles. Sin embargo, no ha sido la definición de Aristóteles la que ha sellado su uso moderno, sino el giro que le dio Tomás de Aquino: "Veritas est adaequatio intellectus et rei".

            La concepción de la verdad como una coincidencia es expresada de diversos modos: "La verdad de una proposición consiste en su coincidencia con la realidad"; "Una opinión es verdadera cuando le corresponde un hecho"; "Un principio es verdadero cuando corresponde a la experiencia". En todas estas formulaciones se expresa la idea de que la verdad y la falsedad son cualidades de las proposiciones, principios y opiniones, y que esas cualidades no les son de suyo intrínsecas. Lo que importa aquí, más bien, es la relación entre las proposiciones y algo distinto en la realidad, en virtud de la cual algo se declara como verdadero o falso. Esta relación se designa con las palabras "coincidencia" y "correspondencia".

            Tal teoría plantea dos problemas: a) ¿Cuáles son los miembros de la relación que determina la verdad?; b)¿Cuál es la esencia de esta relación? Algunos filósofos opinan que esa relación de coincidencia presupone otras proposiciones; pero otros defienden la opinión de que propiamente son las afirmaciones y no las proposiciones, las que pueden ser verdaderas o falsas. Las proposiciones y las afirmaciones son verdaderas en un sentido primario, mientras que los principios y las opiniones son verdaderas en un sentido derivado. Las opiniones son verdaderas o falsas según que las proposiciones de las que se está convencido sean verdaderas o falsas. Los principios son verdaderos o falsos de acuerdo con la verdad o falsedad de las proposiciones o de las afirmaciones que las expresan. Se da por supuesto que la relación que determina la verdad presupone, a su vez, unos acontecimientos, hechos, situaciones o circunstancias. De éstos, los hechos no deberían incluirse en las entidades que no son definibles ni local ni temporalmente, y a las que nos referimos cuando decimos: "El hecho de que..." (p. ej.: "El hecho de que la Tierra es redonda"). La palabra "hecho" designa, más bien, aquello que ha acontecido realmente o que ocurre actualmente. En su significado corriente, los hechos son realmente el segundo miembro adecuado de la relación de coincidencia.

            Aristóteles nunca afirmó que la relación que determina la verdad tiene que pensarse como una relación especular. La concepción según la cual las proposiciones son verdaderas porque reflejan hechos, parece proceder de los atomistas. En el siglo XX ha sido resucitada por los atomistas lógicos y por los defensores de la teoría marxista-leninista de la verdad. Sin embargo, cuando se habla de imagen y de coincidencia, se trata, evidentemente, de relaciones distintas. La primera es una relación asimétrica, y la segunda una relación simétrica. Por lo tanto, aunque la imagen contiene una coincidencia, la imagen no está contenida en la coincidencia.

            Los esfuerzos por encontrar una definición suficientemente clara y precisa de "coincidencia" y "coincidir", tal y como aparecen estas expresiones en la teoría clásica, no han tenido éxito alguno. Por eso algunos filósofos (entre otros, G.E. Moore) han propuesto que se considere indefinible la relación de coincidencia. Sin embargo, aunque no estemos capacitados para analizar el concepto de coincidencia, de aquí no se sigue que no estemos familiarizados con esa relación, que no sepamos cuándo nos tropezamos con ella y que no podamos usarla para distinguir entre proposiciones verdaderas y falsas.

            Si la verdad es coincidencia, sólo existe un hecho con el que coincide una proposición verdadera, y este hecho es una condición necesaria y suficiente de la verdad de la proposición. La proposición "El sol se ha puesto" sólo puede ser verdadera si el sol se ha puesto, y "El sol se ha puesto" tiene que ser verdadera si se cumple esa condición. Vale, por tanto, la equivalencia: la proposición "El sol se ha puesto" es verdadera si y sólo si el sol se ha puesto. "P" es verdadera si y sólo si p.

            3. La teoría de la verdad como coherencia. Es un componente esencial del idealismo. Ya en G.W.F. Hegel se encuentran algunas ideas fundamentales de la teoría de la coherencia; pero su configuración sistemática la recibe con los idealistas británicos y norteamericanos o neohegelianos (B. Bosanquet, F.H. Bradley, H.H.Joachim). Incluso algunos empiristas lógicos (G. Hempel, F. Kaufmann y O. Neurath) han apoyado ciertas afirmaciones de esta teoría. Por lo que se refiere a las proposiciones empíricas, la teoría de la coherencia tiende a equiparar la verdad empírica con la verdad lógica. Según esta teoría, la verdad de una proposición consiste en su coherencia con el sistema de otras proposiciones. "Verdadero" y "falso" son predicados relacionales. Una proposición A no es simplemente o verdadera o falsa, sino que A es verdadera o falsa dentro del contexto de un sistema dado de proposiciones. Una proposición A es verdadera dentro de un sistema proposicional S si es lógicamente conciliable con las otras proposiciones de S. De aquí se sigue que una proposición A que es verdadera dentro del sistema S1, puede ser falsa en el sistema S2, a saber, cuando S1 y S2 son conciliables.

            La palabra "coherencia" puede significar dos cosas. En su significado más atenuado, una proposición A es coherente con un sistema proposicional S cuando A y las otras proposiciones de S no se contradicen. En este sentido, la verdad como coherencia consiste sencillamente en estar libre de contradicción. Una proposición es verdadera si puede demostrarse que es lógicamente conciliable con un sistema de proposiciones aceptadas; es falsa si esto no puede demostrarse. Este criterio es la prueba más importante, y con frecuencia la más usada, de la verdad, porque la compatibilidad lógica de una proposición  con otras proposiciones ya aceptadas es una condición necesaria de la verdad de A.

            En su sentido más riguroso, no se conciben como sinónimos la "coherencia" y el "estar libre de contradicción". Sólo el estar libre de contradicción no garantiza la verdad de una clase de proposiciones, porque las proposiciones libres de contradicción no son necesariamente también lógicas. En este sentido más riguroso, las proposiciones coherentes tienen que estar en una relación de deductibilidad lógica. En este sentido, una proposición A es verdadera en un sistema S si S es coherente en el sentido más riguroso de la palabra, es decir, si toda proposición de S es una consecuencia lógica de algunas o de todas las proposiciones de S, y ninguna proposición de S es verdadera si es falsa cualquier otra proposición de S.

            Según esta última teoría de la coherencia, sólo puede haber un único sistema completamente coherente del saber, dentro del cual de cualquier proposición es posible deducir las otras y cualquier proposición es una consecuencia lógica de las demás.

            4. Teoría de la verdad en el pragmatismo. Los pragmatistas consideran las ideas como reglas para la acción (rules for action), o instrumentos intermediarios entre la teoría y la acción humana, que nos capacitan práctica e intelectualmente para adaptarnos al medio ambiente. Si estos instrumentos realizan su función, es decir, si entre las diversas partes de nuestra experiencia se establecen relaciones satisfactorias, o de un modo general si cumplen con éxito las funciones que les son exigidas por ellas, son verdaderos. Todas las ideas verdaderas son útiles. Entre verdad y utilidad existe una relación interna y la utilidad es lo que distingue a las ideas verdaderas de las falsas. Puesto que la utilidad es la única cualidad común a todas las ideas verdaderas, no sólo todas las ideas verdaderas son útiles, sino que también todas las ideas útiles son verdaderas.

            5. Teoría pragmática de la verdad o la verdad según el positivismo lógico. Una proposición es verdadera si está confirmada por un método científico reconocido y es aceptada en su conjunto por los científicos. Esto ya lo reconocieron Peirce, James y Dewey y también por el convencionalismo radical de A. Ajdukiewycz. También el principio atribuido a Wittgenstein, aunque formulado por primera vez por M. Schlick: "El sentido de una proposición es el método de su verificación", tiende a equiparar la verdad con su aceptabilidad. Algunos defensores del positivismo lógico (Hempel, Kaufmann, Neurath y H. Reichenbach) han hecho suya esta idea de que la verdad y la falsedad de una proposición se define por su verificabilidad, estando así justificada tal teoría de la verdad.

            Según esta teoría, el concepto de verdad no plantea en el lenguaje científico ningún problema que no sea reducible al problema de cómo hay que  definir la validez de las proposiciones empíricas. La investigación de los métodos que se emplean para fundamentar las diversas clases de proposiciones empíricas pertenece al campo de la filosofía de la ciencia. Una investigación del lenguaje que haga referencia a los hombres que hablan ese lenguaje y que tenga en cuenta sus circunstancias históricas y sociales es considerada como algo que pertenece al ámbito de la pragmática.

            En la ciencia se acepta como verdadera una proposición cuando está suficientemente respaldada por otras proposiciones ya anteriormente integradas en ella. La verdad de las proposiciones empíricas consiste en que se sigan las reglas de los métodos científicos, que prescriben cuáles son las condiciones para aceptar y rechazar las proposiciones. La teoría de la coincidencia y la teoría semántica de la verdad no son aplicables a las proposiciones empíricas; con ellas nunca podemos saber con absoluta seguridad si éstas son verdaderas o falsas; continuamente las clasificamos por su valor de verdad, y admitimos de este modo que los valores de verdad dependen del tiempo. Una proposición absolutamente verdadera puede ser definida como aquella proposición que es aceptada perdurablemente. Pero, sin embargo, una proposición empírica en ningún caso puede ser confirmada absolutamente, y por eso la verdad de las proposiciones empíricas es, en su sentido absoluto, o un residuo metafísico o, en el mejor de los casos, una meta ideal, que está más allá de la verdad y la falsedad.

            Verdad analítica. Una verdad analítica es una proposición verdadera en virtud del significado de las palabras de que se compone. La expresión verdadera en virtud del significado puede hacerse más precisa si se dice que una verdad analítica puede convertirse en una verdad lógica reemplazando en ella las expresiones que no sean constantes lógicas por otras sinónimas suyas.

            Verdad lógica. Las verdades lógicas son esas proposiciones verdaderas en virtud del significado de las constantes lógicas que en ellas se den. Puesto que las constantes lógicas son temáticamente neutrales, las verdades lógicas son esas proposiciones verdaderas sea cual sea el universo del discurso que se tome como punto de referencia.

            Verdad sintética. Las verdades sintéticas son esas proposiciones que no son analíticas. Deben, por consiguiente, su verdad no sólo al significado de las palabras de que constan, sino también a su acuerdo con los hechos.

            Verificacionismo. El criterio de demarcación de quienes piensan que las leyes y teorías científicas quedan aseguradas cuando se cumplen, es decir, cuando se verifican sus predicciones; es como decir que la ciencia va de verdad en verdad.

            Verosimilitud. Los racionalistas críticos que se topan con el problema de la verdad, pero como solamente progresan por falsación, no hablan de ella, sino de un mayor o menor, vago o no, acercamiento a ella, es decir, de una mayor o menor verosimilitud.

            Vocabulario lógico, observacional y teórico. Los empiristas lógicos distinguían estos tres vocabularios en sus indagaciones sobre las proposiciones científicas; el primero era la lógica o procedía de ella, el segundo describía los hechos y el tercero construía o constituía el lenguaje teórico de las teorías científicas y no era directamente verificable. Para ser verificado y considerado como poseyendo sentido, era necesario que estuviese conectado con el vocabulario observacional mediante el vocabulario teórico que confería así a las teorías científicas una forma deductiva, derivando los enunciados observacionales lógicamente de los enunciados teóricos.

            Weltanschauung. (Esta es realmente buena). Visión del mundo, concepción del universo. Va muy bien como corolario a una afirmación particularmente osada: "Es la clase de cosa que le obliga a uno a cambiar su propia Weltanschauung".

            Zeitgeist. El Espíritu del Tiempo, es decir, el punto de vista generalmente aceptado en una época determinada (suponiendo que lo haya).